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26/5/17

Father's Love

Hola muy buenas noches <3
Aquí llego yo nuevamente con mi actualización mensual.
Me costó mucho terminarlo porque últimamente mi vida es muy ajetreada, entré a estudiar hace más de un mes, además de tener que trabajar y los ensayos con el coro me han tenido muy ocupada y con mi cabeza hecha un lío, pero aquí les traigo el nuevo capítulo, recién salido del horno <3
Espero que les guste y nuevamente gracias por sus comentarios, por todo su amor y apoyo.
Y como siempre este fic va con mucho amor para mi querida amiga Mari <3



Tema: Father's Love
Extensión: Serial
Parejas: Varias 
Autora: Akari-chan

Capítulo 34
*Okura Tadayoshi*
- Mi amor, ¿todavía te duele? – Pregunta mi esposo acariciando mi espalda baja con suavidad, mientras estamos bajando por el ascensor, vamos a encontrarnos con los niños para desayunar.
- Sólo un poco – digo ladeando mi rostro sonrojado – fuiste muy brusco.
- Lo lamento mucho, no era mi intención – dice con total preocupación – es que contigo me es difícil controlarme – dice apenado.
- Por más que quiero me es difícil enojarme contigo – suspiro profundo sin dejar de ver su lindo rostro, una dulzura que oculta la bestia que tiene mi esposo dentro.
- Yo que quería hacerlo más veces – dice antes de salir ambos del ascensor, comenzando a caminar tomados de las manos – ya han pasado dos días y yo que quería aprovechar nuestros momentos a solas.
- Pues hasta que mi trasero no se recupere del todo, el parque de diversiones estará cerrado – digo todavía más avergonzado de mis palabras.
- Me encargaré de que su recuperación sea lo más oportuna posible – dice abrazándose a mí, mientras seguimos caminando hacia el restaurante del hotel, viendo a nuestros hijos esperarnos en la entrada.
- Buenos días niños – dice Yasu alegremente, abrazando a cada uno de ellos.
- Buenos días – responden todos al unísono.
- Este ya es nuestro último día aquí así que disfrutémoslo – digo animado a pesar del dolor.
- ¿Papá estás bien? – Pregunta Kota con preocupación - Desde hace un par de días te veo con mal aspecto.
- Kota no le preguntes eso si ya sabes por qué es – dice Yuya golpeando su hombro, haciéndome sentir más humillado.
- Ya dejen de avergonzar así a papá – dice Yuri tratando de no reírse ante la situación.
- Niños, no es lo que piensan – dice mi esposo rápidamente – Yoshi se resbaló en el baño y pues se lastimó la cadera ¿cierto mi amor? – dice abrazándome dulcemente.
- ¿Y por qué no nos habían dicho? – Pregunta Ryutaro.
- No es nada grave, no se preocupen. ¿Por qué no mejor vamos a desayunar? Tengo mucha hambre – digo tratando de cambiar el tema.
- Sí, yo también estoy hambriento – dice mi lindo esposo, tomando nuevamente mi mano.
- Me alegra que no sea nada grave – dice Ryutaro aliviado, entrando luego al restaurante, junto con los demás chicos, que al parecer no se han creído el cuentico de la caída en el baño.
- Vamos – dice Yasu con esa sonrisa que tanto me enamora – o siento mucho, en serio.
- Te amo – digo dándole un dulce beso en su frente – pero se más gentil la próxima vez – digo bajito, besando sus labios y luego su frente, estar con él siempre me llena de infinita alegría.

*Yuto* 
- Yuto, se me había olvidado darte tu regalo de cumpleaños – dice mi papá acercándose a mí que me encuentro barriendo la entrada del restaurante. En las vacaciones de verano siempre ayudaba aquí junto con Ryosuke, pero él ya no está aquí.
- Papá ya te había dicho que no era necesario – digo volteándome para verle – en verdad no quiero nada – digo con tristeza.
- Pero es un regalo que te gustará – dice sonriente extendiéndome el sobre que tiene en su mano.
- Papá en serio no quiero…
- Tómalo y luego me dices lo que tengas que decir – dice serio, así que sin más, tomo aquel sobre, abriéndolo con cuidado, sorprendiéndome de ver lo que hay dentro - ¿Esto es en serio? – Pregunto con asombro, sin dejar de mirar los boletos de avión de ida y vuelta a Osaka.
- Lo es – responde sonriente.
- ¡Gracias Papá! – Digo abalanzándome a sus brazos.
- No es nada, sé lo mucho que quieres a Ryosuke, son amigos desde niños – si supiera que somos mucho más que eso ¿qué pensaría?
- ¿Pero quién ayudará aquí? – Pregunto, tampoco es que quisiera dejar el trabajo tirado.
- No te preocupes por eso, tu papá y yo nos encargaremos – dice tío Ryo tomando del brazo a mi papá, notando un leve sonrojo en su rostro - además el regalo también es de mi parte, quiero que le lleves algunas cosas a Ryosuke – dice sonriente, mirando a mi papá de una manera tan dulce, pues supongo que eso es normal, son amigos de toda la vida.
- En verdad muchas gracias – digo ahora abrazándolos, no puedo creer que vaya a ver a Ryosuke de nuevo.
- El vuelo sale mañana temprano, también puedes quedarte en el apartamento que tengo allá en Osaka.
- En serio gracias papá – digo volviéndolo a abrazar.
- De nada hijo – dice revolviendo un poco mis cabellos, causándome gracia que tenga que empinarse para hacerlo, me encuentro realmente feliz.

*Yuri* 
- Yuri, prométeme que tú nunca me vas a hacer eso.
- ¿Hacer qué? – Pregunto ladeando un poco mi rostro para verlo, ya que me encuentro sentado sobre sus piernas.
- Hacerme… eso…
- Yuyan, no te entiendo – digo aparentando no saber a qué se refiere, se ve tan lindo así de avergonzado.
- No me digas que te creíste lo de la supuesta caída en el baño.
- Claro que no – sonrío divertido – pero me sorprende un poco que me estés pidiendo eso.
- Es que, ya sabes, no te imagino a ti haciéndome eso.
- Y si algún día quiero hacerlo ¿te dejarías? – Pregunto sonriendo al ver su expresión de espanto – Es broma, es broma – digo dándole un beso en la mejilla.
- Eso espero – dice un poco más tranquilo
- Aunque no te voy a negar que suena tentador – digo volteándome para quedar frente a frente con él – pero a mí me gusta más que me la metan – digo para luego besarlo apasionadamente en los labios, sintiendo sus manos acariciar mis piernas.
- Creo que deberíamos de ir a nuestra habitación – dice besando mi cuello, haciéndome estremecer.
- Yo también lo creo – digo dándole otro ferviente pero corto beso – deberíamos intentar en que yo…
- ¡Ni se te ocurra! – dice rápidamente, haciéndome soltar una carcajada.
- No lo haré, tranquilízate – sonrío de nuevo, disfrutando de cada expresión de su rostro. Lo amo tanto.

*Ryutaro* 
Suspiro tratando de tranquilizarme. Nuestros padres se han ido a pasear a no sé dónde, mientras que yo me he quedado en hotel con la parejita que esparce cursilería por todos lados y con el idiota pervertido, que no deja de sonreírme, parece que disfruta ver mi sufrimiento.
- Al parecer nuestros padres no son los únicos que están de luna de miel – dice el idiota mirando a mi hermano con el bobo de su novio, coqueteando como siempre.
- No sé qué te sorprende – digo fastidiado.
- Me alegra que ahora tengas buena relación con mi papá, incluso con mi hermano, ¿pero qué hay de mí? ¿Ni siquiera puedes considerarme cómo un amigo?
- No me interesa tener algún tipo de relación contigo.
- ¿Pero por qué?
- Porque eres un pervertido, abusador de menores.
- ¡Yo no soy eso!
- Entonces deja de abrazarme cuando dormimos juntos – lo miro con clara molestia ¿quién se cree para tomarse tales atribuciones?
- ¿Y si no quiero? ¿Qué harás? – Pregunta acercándose un poco más a mí, posando sus manos sobre mis hombros.

*Kota* 
- Suéltame… - Dice en un susurro, mirándome fijamente, ligeramente nervioso. Ya no puedo evitar sentirme molesto por sus constantes desprecios, quiero que todo esto cambie, pero en mi cabeza solo hay una cosa rondando por mi cabeza.
- ¿Será que te gusto? – Pregunto sin ser muy consciente de mis palabras, rodeando su cintura con mis brazos, sintiendo su cuerpo temblar.
- ¿Qué haces? – Dice con molestia, tratando de apartarme, pero no se lo permitiré.
- Solo quiero confirmar una cosa – digo acercando mi rostro al suyo, sintiendo su agitada respiración chocar contra él, besándolo en los labios, dándome cuenta por fin de lo que había añorado tanto desde el primer día que comenzamos a vivir juntos, yo lo quiero a él, de una manera que nunca creí poder hacer.
Al principio se negó a corresponder el beso, pero al pasar los segundos, poco a poco fue cediendo hasta sentir que nuestros labios se juntaban de una manera maravillosa, importándome bien poco las personas que caminan a nuestro alrededor. Lo abrazo con fuerza, queriendo sentirlo mucho más, ese calor del cual me había hecho adicto noches atrás.
No sé exactamente cuánto tiempo pasó, pero lastimosamente nuestro idilio tuvo que terminar por falta de aire en nuestros pulmones, nos separamos lentamente, cruzando nuestras miradas de nuevo, disfrutando de ver su rostro completamente sonrojado, sintiendo luego un intenso dolor sobre mi mejilla derecha.
- ¡Pervertido iditota! – Grita, dándome otro golpe en la misma mejilla, corriendo furioso hacia el ascensor, que casualmente había abierto sus puertas, despareciendo prontamente de mi vista.
Pero yo me quedo ahí, con una gran sonrisa ensanchando mi rostro, mientras acaricio mi parte lastimada. Esperando unos cuantos minutos hasta decidir que ya era tiempo de subir a la habitación que comparto con él, pensando seriamente en si será apropiado entrar o no.
Suspiro profundo y abro la puerta lentamente, cuidando de hacer el menor ruido posible y lo veo ahí, acostado sobre la cama cubierto con la cobija desde su cabeza hasta sus pies, quiero abrazarlo, pero no me parece prudente, así que  paso directamente al baño, me lavo los dientes, me pongo mi pijama y me dispongo a dormir sobre el sofá, sintiéndome aliviado porque al menos no está llorando.
- Buenas noches Ryu-chan – susurro cerrando mis ojos para poder dormir, aunque creo que será difícil.

*Shibutani Subaru*
- Que te vaya muy bien hijo – digo abrazándolo, es la primera vez que vamos a estar separados por un tiempo y de cierto modo me entristece.
- Gracias papá, te voy a extrañar mucho.
- Yo también.
- Dale a Ryosuke un abrazo de mi parte – dice Ryo, abrazando ahora a mi hijo, ver esta escena se me hace adorable.
Luego de un rato de nuestra larga despedida anunciaron que el vuelo hacia Osaka estaba próximo a despegar, así que con un último abrazo, Ryo y yo nos despedimos de mi hijo, deseándole lo mejor en sus vacaciones junto a su mejor amigo.
- Subaru… - Dice mi amado al momento de subir al auto, sentándose en el asiento del copiloto.
- Dime – digo dándole un dulce beso en los labios, antes de ponerme el cinturón.
- ¿Cuál es la verdadera razón de haber enviado a Yuto a Osaka? – Pregunta acariciando suavemente mi pierna.
- La razón principal es porque me dolía verlo tan triste – digo sonriendo al haber visto que la mirada vacía que mi hijo había albergado durante los últimos días había vuelto a recobrar su brillo y eso en verdad que me hace muy feliz.
- ¿Y la otra razón? – Pregunta con picardía, acariciando con más intensidad mi pierna.
- Porque quiero quedarme contigo a solas, sin preocuparme de que Yuto pueda vernos – digo llevando mi mano hacia su entrepierna, que ya está empezando a endurecerse.
- Subaru, no podemos hacerlo aquí – dice tratando de no gemir.
- Pensé que te parecería erótico hacerlo en el estacionamiento del aeropuerto – sonrío, llevando ahora su mano que acaricia mi pierna, hacia mi miembro que ya se siente duro bajo la tela de mi pantalón.
- Y realmente lo es – dice quitando su mano de donde estaba y apartando también la mía de su entrepierna – pero no quiero terminar en una comisaría por tener sexo en un lugar público.
- El sexo entre las rejas también me parece interesante.
- Somos padres, no debemos de darle esos ejemplos a nuestros hijos.
- Pero sería divertido.
- Subaru, vamos a casa – dice dándome un beso en la mejilla, con ese tono de niño mimado que tanto me enloquece.
- ¿Tienes mucha hambre? – Pregunto divertido a lo que él asiente rápidamente.
Y sin esperar ni un segundo más comienzo a conducir, completamente ansioso de llegar a casa a comerme mi platillo favorito.

*Yasuda Shota*
- Voy a extrañar este lugar – digo cerrando la última maleta que faltaba por empacar.
- Volveremos el año siguiente y el que venga después de ese – dice mi amado Yoshi abrazándome con dulzura.
- Lamento haber arruinado nuestra luna de miel – digo todavía avergonzado de lo que había hecho, de haberlo lastimado.
- No pasa nada, sanará – dice besando mi frente – soy muy feliz de estar aquí contigo, te amo.
- Yo también te amo – digo dándole un dulce beso.
Bajamos a recepción encontrándonos a los niños esperándonos ya con sus maletas listas y con el bus esperándonos para llevarnos al aeropuerto.
- Papá, ¿puedo sentarme contigo durante todo el viaje?
- Por supuesto que sí hijo – digo sonriente - ¿te sientes mal?
- Es que anoche tuve una pesadilla – dice abrazándome con fuerza, haciéndome recordar a cuando era pequeño e iba a mi habitación a dormir junto con su madre y conmigo, cada vez que tenía una horrible pesadilla.
- Entonces yo iré con Kota – dice mi esposo acariciando la cabeza de mi hijo pequeño, subiendo por fin todos al bus, ya pronto volveremos a casa.

*Nishikido Ryo*
Me encuentro sobre el comedor, con él entre mis piernas, besándonos apasionadamente luego de alcanzar el clímax, sintiendo todavía el flácido miembro de mi amado dentro. Apenas al llegar a casa nos deshicimos de nuestras prendas rápidamente, entregándonos al amor y el deseo que sentimos.
- Ryo, ¿te puedo proponer algo? – Pregunta con su cabeza todavía reposada sobre mi pecho.
- Lo que quieras – digo acariciando sus suaves cabellos.
- ¿Te molestaría andar por la casa desnudo?
- ¿Qué clase de proposición es esa? – Pregunto totalmente sorprendido.
- Es algo que siempre he querido hacer contigo y ya que Yuto no está…
- ¿Pero tú también estarás desnudo?
- Claro que sí.
- Entonces acepto, pero si me resfrío será tu culpa y tendrás que cuidarme.
- Tomaré el riesgo – sonríe besándome nuevamente, hay que disfrutar estas semanas que estaremos solos.

*Ryosuke*
Corro rápidamente hasta sus brazos, disfrutando de tenerlo otra vez cerca de mí, de sentir su calor y su aroma. Mi corazón no ha dejado de latir rápidamente desde que me llamó anoche diciéndome que vendría a pasar las vacaciones acá y por ello no he dormido lo suficiente, pero eso no importa, el tenerlo nuevamente junto a mí me llena de energía.
- Te amo Yuto, te amo mucho – digo dándole dulces besos en su rostro.
- Yo también te amo mucho – dice dándome un casto beso en mis labios.
- Siento como si hubieran pasado muchos años desde la última vez que te vi.
- Pero si solo han sido cinco días.
- Que para mí han sido eternos.
- Para mí también – dice tomando mi rostro entre sus manos, besándome de nuevo, lento, con infinito amor.
CONTINUARÁ...

23/4/17

Father's Love

Hola muy buenas tardes <3
Hago esta entrada rapidita para dejarles por fin el capítulo 33 de este hermoso fic <3
Muchas gracias por sus comentarios y amor a este fic <3
Y como siempre éste va dedicado a mi querida amiga Mari :3 <3



Tema: Father's Love
Extensión: Serial
Parejas: Varias 
Autora: Akari-chan

Capítulo 33
*Keito*
- Ayumi-chan, ve y prepara una habitación para Daiki, que esta noche va a quedarse con nosotros, buenas noches a todos – dice mi papá con algo de nervios y con un leve sonrojo adornando sus mejillas, yéndose rápidamente hacia su habitación. Haciéndome sentir curiosidad de saber que estaba pasando en su oficina antes de que interrumpiera.
- Con gusto Yokoyama-sama, que pase buena noche – dice ella alegremente haciendo una reverencia, para después seguir con su camino.
- Espera… - Dice mi hermano, haciendo que Ayumi-chan se detenga.
- ¿Necesita algo Joven? – Pregunta ella mirando a mi hermano.
- Bueno, es que yo… - Dice con voz temblorosa. Sonrío ante tal acción, creo saber qué es lo que quiere.
- Creo que lo que mi hermano quiere decir es que no le molestaría que Dai-chan duerma en su habitación – digo abrazando a mi hermano por los hombros.
- ¡Keito! – Exclama nervioso, apartándose de mi lado.
- ¿Acaso no quieres eso? ¿Qué dices Dai-chan? – Vuelvo a reír divertido al ver las expresiones de ambos, están tan rojos como tomates.
- Joven Keito, no los avergüences así – dice ella sin aguantar un poco la risa.
- Bueno, ya que no van a decir nada – sonrío -  Ayumi-chan, Dai-chan dormirá con Kei, así que no hay que preparar ninguna habitación para él.
- Como ordene Joven Keito – dice ella sonriente, retirándose para volver a sus quehaceres.
Los miro nuevamente, riendo internamente de verlos rojos hasta los pies, con sus bocas entre abiertas, como si trataran de decir algo, pero nada sale de ellas. Sonrío nuevamente, diciendo un “Hasta mañana”, dándole una palmada en el hombro a cada uno, antes de encaminarme a mi habitación.

*Kei*
- Entonces… ¿Dormiremos juntos? – Pregunta Daiki acabando con el silencio que se había formado en la sala.
- Eso parece… - Digo un poco avergonzado, sobre todo porque exactamente era eso lo que quería decirle a Ayumi-chan, pero por lo apenado que estaba, no pude decírselo apropiadamente y más vergonzoso es que mi hermano menor si lo hiciera – Aunque si no quieres, puedo pedir que te preparen…
- No, no hay problema – dice antes de poder terminar lo que iba a decir, tomándome del brazo y sonriéndome dulcemente – no me molesta dormir contigo, de hecho, me encantaría – dice sonriendo dulcemente, levemente sonrojado – aunque si quieres que hagamos algo más además de dormir, pues no me quejaré.
- Dai-chan… Ya habíamos quedado en que…
- No te estoy hablando de que tengamos sexo – dice sonriente, haciéndome avergonzar más de lo que ya estoy.
- ¿Entonces de qué? – Pregunto confundido.
- Es que me gustó el videojuego que estábamos jugando con Keito en su habitación – dice haciendo puchero – y pues quiero seguir jugándolo.
- Ah, era eso… - Susurro apenado.
- Aunque si quieres, después de jugar podríamos jugar a las caricias profundas – dice mi novio, entrelazando sus brazos en mi cuello.
- Y yo pensado que era el de las ideas pervertidas – digo sonriendo nervioso – vamos a pedirle la consola a Keito – digo tomando finalmente su mano, subiendo las escaleras.

*Maruyama Ryuhei*
- ¡Maru idiota! ¡Maru idiota! – Exclamo completamente molesto mientras doy vueltas por toda mi habitación, cómo si el regañarme a mí mismo pudiera servir de algo.
Pero no sabía qué más hacer, mi cerebro reproducía una y otra vez lo acontecido un par de horas antes y por más que me he lavado la boca más de diez veces ese sabor de sus labios no ha desaparecido. He de parecer una de esas jovencitas que todavía está eufórica después de haber dado su primer beso con el chico de sus sueños.
- ¿Por qué después de tanto tiempo jurando que lo odio, caigo tan fácil por un simple beso? ¿Por qué a pesar de todo lo sigo deseando? Lo sigo amando… - Susurro acostándome sobre mi cama, tratando de dormir, pero simplemente no puedo, todo mi ser se encuentra ansioso.

*Yokoyama You* 
- Papi…
- No, no te lo diré.
- Pero si no he dicho nada – dice con reproche.
- Porque yo sé lo que vas a preguntar.
- ¿Pero cómo sabes que te voy a preguntar sobre eso?
- Porque lo sé y punto.
- Pero quiero saber qué pasó en tu oficina con Maru-sensei – dice mi hijo menor con picardía – además yo fui el que lo invitó, así que tengo derecho a saberlo.
- No pasó nada interesante.
- ¿Entonces por qué te sonrojas?
- ¡No estoy sonrojado!
- ¡Vamos, dime!
- Sí, dinos Yoko-chan – dice Aiba entrando como si nada a la sala del comedor.
- ¿Tú qué haces aquí? – Pregunto sorprendido.
- ¿No lo ves? Pues vengo a desayunar y porque Keito me llamó anoche contándome sobre la visita de ayer. ¿Por qué no me invitaron?
- Keito ¿por qué tenías que llamarlo?
- Porque Tío Aiba es nuestro aliado – dice sonriente.
- No nos cambies el tema Yoko-chan y responde – dice sentándose a mi lado, dejándome ambos totalmente acorralado.
- Sí, papi dinos – dice Keito suplicante.
- Está bien, pero por favor no le vayan a decir nada a nadie, sobre todo tú Aiba, no le vayas a comentar algo a Maru al respecto – digo serio.
- Ok, no lo haré – dice levantando su mano en señal de juramento.
- Yo tampoco – dice Keito levantando igualmente su mano.
- Nos besamos – digo rápidamente un poco avergonzado de decir aquello frente a mi hijo y el chismoso de mi mejor amigo.
- ¡Kyaaa! – Exclaman ambos al unísono, alertando un poco a la servidumbre, que se han acercado para saber el motivo de esos gritos.
- ¿Pasa algo Yokoyama-sama? – Pregunta Mizuki-chan, otra de las sirvientas.
- No, no pasa nada, está todo bien- digo sonriendo apenado.
- Sí, está todo bien, gracias por preocuparte Mizuki-chan – dice Aiba.
- Me alegro, cualquier cosa que necesiten no duden en pedírmelo – dice ella con una sonrisa, retirándose del lugar.
- No pensé que la reconciliación fuera a ser tan rápida, me sorprende – dice Aiba algo sorprendido.
- No nos hemos reconciliado – digo un poco decepcionado, cuánto hubiese dado porque fuese así – sólo, sucedió.
- Pero eso es muy bueno papá – dice Keito alegre.
- Al parecer Maruyama-san sigue loquito por ti – dice Aiba riendo.
- Buenos días – dice Kei de repente, entrando a la sala del comedor junto con Daiki.
- Buenos días hijo, Dai-chan – sonrío a ambos, dada por terminada mi conversación con Keito y Aiba.
- Tú debes ser el hijo de Maruyama-san ¿cierto? – Pregunta Aiba acercándose a Daiki, mirándolo detenidamente.
- Sí, Señor – dice mirándolo confundido.
- Eres tan adorable como él – dice abrazándolo, dejándonos a todos los presentes sorprendidos por tal acción – Kei, tienes buen gusto – dice guiñándole un ojo a mi hijo mayor, haciendo que se sonroje.
- Se… Señor…
- Lo siento, no me he presentado correctamente – dice separándose de él – Yo soy Aiba Masaki, soy profesor de Biología en el mismo instituto donde trabaja tu papá y también soy el mejor amigo de Yoko-chan.
- Mucho gusto en conocerlo Aiba-san – dice ya un poco más tranquilo.
- No tienes que ser tan formal conmigo, si quieres puedes decirme Tío Aiba.
- Aiba, ya deja de asustarlo.
- Esto… Voy a ir con Daiki a desayunar afuera – dice Kei tomando la mano de su novio, haciendo una reverencia antes de salir de la mansión, casi corriendo.
- ¿Ves? Los asustaste – digo mirándolo con desaprobación.
- No pude evitarlo, es muy lindo – dice emocionado.
- Yo también tengo que irme – dice Keito levantándose de su asiento – nos vemos en la noche, que pasen buen día – dice abrazándome con fuerza y luego a Aiba-san, dejándonos solos.
- Así que se besaron – dice Aiba sin borrar esa sonrisa de su rostro.
- No quiero hablar de eso, bueno, no contigo.
- ¿Pero por qué?
- Porque sé cómo eres y me preocupa que comiences a molestar a Maru con eso.
- Ya te prometí que no le diré nada al respecto, haré como si no lo supiera.
- En verdad eso espero, no quiero incomodarlo y menos ahora que estoy completamente decidido a conquistarlo de nuevo – digo dándole un último sorbo a mi café.

*Maruyama Ryuhei*
- Duele… - Dije en un susurro, clavando un poco mis uñas sobre la espalda de mi novio, quién me veía preocupado y un poco adolorido por las heridas que le creaba.
- Si quieres… Podemos parar… - dijo jadeante, mostrando con su rostro que estaba disfrutando el estar dentro de mí, pero lo conocía tan bien, que sabía perfectamente que con tal de no hacerme daño detendría lo que fuera, hasta este acto que estábamos por fin dispuestos a culminar.
- No… No quiero que te detengas… Podré aguantar – dije acercando mi rostro para besarlo, para demostrarle que yo también lo deseaba más que nada, aunque doliera, pero sabía que este dolor no sería nada comparado con el placer que decían que venía después.
- Te amo… - Dijo entrando completamente en mi interior, besándome con pasión al mismo tiempo que llevaba una de sus manos hacia mi pene, masturbándolo al ritmo que comenzaba a embestirme.
Mis jadeos eran una mezcla de dolor y placer, que me hacían avergonzar un poco, si lo hubiésemos hecho en su habitación estaría menos preocupado, pero estábamos haciendo el amor en la sala de su apartamento, a unos cuantos metros de la puerta de entrada y me preocupaba sobre todo pensar en si alguien afuera nos escuchaba. Pero al escuchar los jadeos de Yoko, todas esas preocupaciones desaparecían instantáneamente, me excitaban a gran medida, me hacían desearlo, me hacían amarlo mucho más. Sentirlo en mi interior era realmente maravilloso y lo fue más al sentir el inminente clímax llegar a nuestros cuerpos.
Despierto lentamente, viendo que me encuentro acostado sobre mi cama, ya se ha hecho de día ¿tan pronto? Miro el reloj de mi mesita de noche, viendo que ya son las diez de la mañana, ni siquiera me he dado cuanta de en qué momento me he quedado dormido. Me muevo un poco notando algo húmedo en mi entrepierna.
- ¡¿EH?! – Me caigo de la cama totalmente sorprendido y asustado, recordando de golpe el sueño que acababa de tener ¿acaso es esto a lo que llaman “sueños húmedos”?
Me levanto rápidamente y con la misma velocidad me quito toda la ropa, viendo en mis prendas inferiores esas manchas que ahora se me hacían desagradables, sobre todo por ser causadas por el otro protagonista de mi sueño.
- ¡Kimitaka idiota! ¡Te odio!

*Hikaru*
- Keito ¿Cómo es tu mamá? – Le pregunto a mi novio quién me mira con algo de curiosidad. Nos encontramos en un prestigioso restaurante de Sushi, demasiado caro para mi bolsillo, pero mi novio insistió tanto en que él pagaría que no pude negarme.
- Ella es muy hermosa, también es muy amable y divertida, me gustaría mucho que la conocieras – responde sonriente - ¿Pero por qué me lo preguntas?
- Es que… Bueno yo… Sólo era curiosidad.
- Ahora que lo pienso, nunca me has hablado de tu mamá – dice llevándose otro bocado de sushi a su boca.
- Es que… No la conozco…
- ¿Eh? ¿Cómo es eso de que no la conoces?
- Siempre he vivido solo con mi padre y siempre se pone un poco tenso cuando le pregunto por ella, así que ya he desistido de que él me hable sobre mi mamá – suspiro – Lo único que sé sobre ella es su nombre y esta foto – digo sacando la foto de mi madre que siempre guardo en mi billetera - he tratado de buscarla por internet, pero no encuentro nada.
- ¿Y cómo se llama?
- Se llama Sawada Yura.
- ¿Quieres que te ayude a encontrarla?
- ¿En serio lo harías? – Pregunto emocionado.
- Claro, conozco a un muy buen detective que nos ayudará – dice sonriente.
- Gracias, no sé cómo pagarte.
- No tienes que hacerlo, con verte feliz estoy más que satisfecho – dice dándome un beso, para luego seguir comiendo. Sonrío ansioso, deseo tanto conocerla.
CONTINUARÁ...

26/3/17

Father's Love


Hola muy buenas tardes *o*
Hago esta entrada rapidita para, publicar por fin el capítulo 32 X'D lamento mucho la demora y espero que les guste ;) Muchas gracias por sus comentarios y amor a este fic <3 Y como siempre este fic va dedicado a mi querida amiga Mari <3
Y también feliz cumpleaños a Yuyan <3 que aunque no salga en este capítulo, igual lo publico en su honor (?)



Tema: Father's Love
Extensión: Serial
Parejas: Varias 
Autora: Akari-chan



Capítulo 32  
*Yokoyama You*                     

- He invitado a Maru-sensei y a Dai-chan a cenar con nosotros – dice de repente Keito, haciéndome escupir todo el café que estaba bebiendo.

- ¡Yokoyama-sama! – Exclama Ayumi-chan acercándose a mí para limpiar el desastre.

- ¿Cómo dices? – Pregunto sorprendido, sin todavía creer que lo que ha dicho mi hijo es verdad.

- Que éste fin de semana viene Dai-chan junto con su padre a cenar con nosotros – dice tranquilamente, sonriendo de oreja a oreja.

- ¿No te agrada papá? – Pregunta Kei mirándome extrañado.

- No, para nada, es solo que no me esperaba eso, no tan pronto – digo nervioso, mirando con algo de desaprobación a Keito.

- Piensa en lo bueno que será estrechar lazos con Maru-sensei – dice Keito con picardía, en verdad que se ve muy feliz, pero igual pienso que no es correcto forzar así las cosas.

- Lo entiendo pero…

- No te preocupes papá, saldrá todo muy bien, yo me encargaré de eso – dice sonriente.

- ¿En serio aceptó venir? – Pregunto sintiendo una creciente felicidad inundar mi ser - Sí, me sorprendió bastante que aceptara – dice Kei – creo que Keito tiene un gran poder de convencimiento sobre él – dice divertido.

- Eso es porque me quiere mucho – dice Keito orgulloso.

- Bueno, sea cómo sea que hayan sucedido las cosas, deseo que se comporten, sobre todo tú, Keito – digo mirándolo serio.

- Sí, papá. – Responden ambos al unísono.

- ¿Y cuándo es que vendrán? – Pregunto un poco más animado, el pensar que Maru-chan estará aquí en mi casa hace que mi corazón no deje de latir intensamente.

- Quedamos que el sábado en la noche, ¿te parece bien? – Pregunta Kei.

- Sí, está muy bien – digo sintiendo mi corazón latir aceleradamente.

- Me alegra – dice sonriente levantándose de su asiento – tengo que salir, he quedado de verme con Dai-chan.

- Está bien hijo, que te vaya muy bien y salúdalo de mi parte – digo levantándome para darle un fuerte abrazo como despedida.

- Nos vemos en la noche – dice finalmente, revolviendo los cabellos de su hermano para después irse.

- Ayumi-chan, retírate – digo serio.

- Sí señor. Cualquier otra cosa que necesite no dude en avisarme – dice haciendo una reverencia para después dejarme solo con mi hijo menor.

- ¿Por qué lo hiciste?

- ¿Hacer qué? – Pregunta llevándose otro bocado de pan a la boca.

- Invitar a Maru a ésta casa – digo un poco molesto, no es que no me alegre tener a Maru aquí, de hecho mi corazón no deja de latir por tal noticia, sino que siento que se están forzando mucho las cosas.

- Porque me parece una buena oportunidad para que se vuelvan a acercar.

- Pero no creo que sea buena idea.

- Papá, ¿cómo piensas conquistarlo de nuevo si ni siquiera te acercas a él?

- Lo sé, pero… - Suspiro – le hice mucho daño y es entendible que me odie y que no desee verme ni en pintura.

- Por eso con más razón tienes que volver a tenerlo cerca – dice sonriente.

- Eres igual que tu madre – digo desordenando su cabello – igual de entrometido – sonrío.

- Ya verás que todo saldrá bien.

- Eso espero, no quiero fastidiarlo más de lo que ya está conmigo – suspiro – tengo que irme a trabajar, te portas bien.

- Sí señor – dice abrazándome fuertemente, para luego salir de la mansión, pensando en qué hacer cuando lo tenga nuevamente tan cerca.


*Maruyama Ryuhei*

Me miro en el espejo por enésima vez, bufando molesto por haber aceptado tremenda barbaridad. ¿Qué mal le he hecho al mundo para qué me sucedan estas cosas? Es que no puedo creerlo, ¿por qué mi hijo tuvo que enamorarse de su hijo? De tantas personas en el mundo ¿por qué justamente el hijo de él? Y para colmo le había puesto uno de los nombres que me hubiese gustado ponerle a otro hijo.

Me acuesto sobre mi cama, más específicamente sobre la ropa que había tirado allí, en busca de un atuendo adecuado para ir a la tan dichosa cena con la persona que más detesto. Jamás en mi vida pensé en la posibilidad de que volvería a vestirme para encontrarme con él, aunque ésta vez lo haría con la compañía de tres personas más.

- ¿Qué debería usar? – Susurro mirando hacia el techo con mis recuerdos revoloteando por mi cabeza. ¿Por qué no deja de doler?

Había demorado más de dos horas en escoger la ropa, el peinado, inclusive el perfume que usaría para el encuentro con mi novio. Era la primera vez que me invitaba a su casa y por ende me sentía muy nervioso y más al saber que estaríamos solos dentro de ella. Me sentía como una doncella camino a la cueva del lobo, pero sabía de ante mano que él no tenía esas intenciones conmigo ¿o tal vez sí?

Sacudí mi cabeza un poco, tratando de disipar todos esos pensamientos que se asomaban por mi cabeza, apenas llevábamos un mes de novios y no creía que fuera un momento idóneo para hacerlo, al menos no para mí.

- Pensé que no ibas a llegar – dijo sonriente mirando su reloj y en verdad que llevaba veinte minutos de retraso.

- Lo siento, es que el bus se tardó demasiado – dije rápidamente, no podía decirle que me había demorado de más en alistarme.

- Te ves muy guapo – dijo acercándose un poco más a mí, besando dulcemente mis labios.

- No más que tú – dije avergonzado por sus palabras, yo jamás podría ser tan bello como él.

- Eres hermoso y punto – dijo volviéndome a besar, frente a todas esas miradas que nos rodeaban, algunas con indiferencia y otras con notable repudio.

- Yoko, aquí no… - Dije agachando un poco mi rostro totalmente sonrojado.

 - ¿Quieres que vayamos a comer algo o prefieres que vayamos de una vez a mi apartamento?- Volvió a sonreír tomando mi mano.

- ¿Apartamento? – Pregunté confundido, pensé que vivía en una mansión o algo parecido.

- Sí, aquí en Kyoto vivo en un apartamento, la mansión de mi familia está en Osaka y la otra está en Tokyo.

- Ya veo… Entonces… ¿Vives solo? – Pregunté un poco nervioso, no sabía por qué me comportaba de esa manera.

- Sí… ¿Por qué lo preguntas? – Dijo mirándome confundido.

- Es que pensé que tú vivías con tu padre y…

- ¿Te da miedo que estemos solos en mi apartamento? – Preguntó divertido.

- ¡No! ¡No es eso! – Exclamé avergonzado.

- Si no quieres ir, pues no pasa nada, no quiero que te sientas incómodo.

- En verdad no hay problema – dije tomándolo del brazo, ocultando mi rostro en su hombro – vamos a tu apartamento – susurré.

- Está bien, vamos – dijo dulcemente, tomando nuevamente mi mano.

- ¿Papá ya estás listo? – Pregunta Daiki entrando a mi habitación, haciéndome salir de mis pensamientos, cosa que agradezco.

- Sí, ya casi – digo levantándome de la cama - ¿acaso no te enseñé a tocar la puerta antes de entrar?

- Sí lo hiciste y toqué la puerta, pero como no respondías decidí entrar.

- Ah, entiendo…

- Kei ya viene en camino para llevarnos – dice con un notable sonrojo adornando sus mejillas – te ves muy guapo papá – dice sonriente.

- No es para tanto – digo mirando hacia otro lado.

- Yokoyama-san es una gran persona, me siento muy ansioso de que lo conozcas.

- Ya lo conozco de sobra – digo en voz baja.

- ¿Cómo? – Pregunta mirándome con confusión.

- Lo conocí el día de la reunión con los padres de mis alumnos – digo rápidamente.

- Cierto, se me olvidaba – sonríe y de un momento a otro escuchamos los fuertes golpes en la puerta de entrada a la casa – tiene que ser él – dice Daiki emocionado, saliendo de mi habitación rápidamente.

- Creo que mandaré a poner un timbre - digo acomodándome la corbata, para luego verme por última vez en el espejo antes de salir de mi habitación.


*Daiki*

Bajo rápidamente las escaleras, cuidando de no caerme de éstas debido a la velocidad en la que voy corriendo. Me acomodo un poco el traje y mi cabello antes de abrir la puerta, encontrándome con mi hermoso novio.

- Buenas noches, Dai-chan – dice sonriente.

- Buenas noches, Kei – digo completamente embobado, siendo rodeado por sus brazos.

- ¿Ya están listos? – Pregunta besando mi mejilla.

- Sí, mi papá no demora en bajar – digo acercando mis labios a los suyos para darle un dulce beso.

- Ya vámonos que creo que se nos está haciendo tarde – dice mi papá haciendo que nos separemos estrepitosamente.

- No se preocupe por eso Maruyama-san, vamos justo a tiempo – dice Kei.

- Vámonos antes de que me arrepienta – dice bajito, caminando hacia el auto.

- Creo que tu papá no se ve muy feliz de ir a mí casa – dice mi novio preocupado.

- Sólo está nervioso – digo para tratar de tranquilizarlo, acercándonos también al auto.

- Daiki, tú siéntate atrás – dice mi papá abriendo la puerta del copiloto, mientras que yo hago caso a su orden, es mejor no hacerlo enojar más.


*Yokoyama You*

- Papá, estás temblando – dice Keito mientras anuda mi corbata.

- ¿Cómo quieres que esté?

- Pues imponiendo seguridad, confianza en ti mismo – ríe – de lo contrario dudo mucho que así vuelvas a conquistar a Maru-chan.

- Por favor no digas eso – digo un poco defraudado de mí mismo.

- Tranquilízate, todo va a salir bien, no creo que Maru-chan vaya a hacer algún escándalo estando Daiki, mi hermano y yo con ustedes.

- Está bien, trataré de calmarme – digo suspirando profundo.

- Yo tengo que terminar de arreglarme, nos vemos en la sala en un rato – dice saliendo de mi habitación.

Podía presenciar el notable nerviosismo de mi novio al estar sentados ambos en el sofá de la sala de mi apartamento. No sabía por qué se comportaba de esa manera, pero aun así pensaba que era adorable, me daban muchas ganas de comérmelo a besos.

- Tú apartamento es muy bonito – dijo tomando un sorbo del té que le había servido.

- Gracias, yo mismo lo escogí, al igual que los muebles.

- Es muy grande también – dijo mirando hacia todos lados, evitando cruzar su mirada con la mía.

- ¿Por qué estás tan nervioso? – Pregunté curioso, disfrutando de ver cada expresión de su rostro.

- Ya te dije que no lo estoy – dijo totalmente ruborizado.

- ¿Acaso tienes miedo de que te haga algo indecente? – Pregunté para fastidiarlo un poco más, pero al notar su silencio y su cada vez más creciente sonrojo, pude darme cuenta que había dado en el clavo - ¿En verdad lo piensas?

- Sí… - dijo todavía avergonzado - ¿para qué más me traerías a tu apartamento?

- Pues para pasar el rato contigo, conversar, ver televisión – dije tomando suavemente una de sus manos – poder mimarte sin que nadie más nos vea.

- Yo siempre pienso cosas extrañas – dijo con una sonrisa nerviosa.

- Maru-chan, nada me haría más feliz que hacer el amor contigo – dije besando la mano que estaba sujetando – Pero no quiero que te sientas obligado a hacerlo, quiero que cuando lo hagamos sea porque tú también lo quieres.

- ¿Y si lo quiero hacer ahora?- Preguntó con duda, mirándome por fin a los ojos.

- ¿Qué? – Pregunté todavía un poco anonadado por su respuesta, no me esperaba algo así.

- Que quiero hacerlo…

- ¿Estás seguro?

- ¡No me hagas repetirlo! – Exclamó con su cara totalmente roja, tanto que parecía un tomate.

Sonreí enternecido, tomando entre mis manos su rostro para comenzar a besarlo con dulzura, siendo correspondido con algo de timidez. Lo recosté suavemente sobre el sofá, acariciando con delicadeza sus costados, acomodándome entre sus piernas.

- ¿Quieres que vallamos a mi cuarto?

- No, aquí está bien – dijo sonriente, volviendo a sellar nuestros labios en un beso.

En verdad que no esperaba que ese día tuviera ese placentero desenlace, pero si mi amado quería hacerlo no podía negárselo.

- Ya llegaron – dice Keito entusiasmado al ver entrar a su hermano junto con Daiki y Maru-chan en la sala.

- Maru-chan… - Susurro quedándome hechizado por lo bello que está mi amado, sintiendo su fría mirada sobre mí, pero aun así, aunque tenga esa expresión de total fastidio, no le quita lo hermoso que se ve ahora, aunque para mí lo ha sido siempre.


*Maruyama Ryuhei*

- Me alegra mucho que vinieran – dice Keito acercándose a nosotros, abrazando primero a Daiki y luego finalmente a mí, es un chico muy tierno.

- El gusto es nuestro – dice Daiki felizmente, claramente lo dirá por él, porque yo no me siento para nada gustoso de estar acá y menos con ese hombre tan cerca.

- Gusto en verte, Maruyama-san – dice aquella persona haciendo una reverencia, a la que yo correspondí no más para no levantar sospechas, porque si por mí fuera no le daría ni el saludo.

- Ya que estamos todos aquí, vayamos a cenar – dice Keito tomándome de la mano, encaminándonos hacía el comedor.

Daiki y yo nos sentamos en donde nos indicó Keito, quedando por desgracia al lado de aquel hombre. Tengo que ser fuerte, no quiero mostrarme ante él como un miserable que a pesar de tantos años, nunca ha podido olvidarlo. No dejo de mirarlo de reojo y me odio realmente por no dejar de hacerlo, sigue estando tan guapo como cuando lo conocí y hasta podría asegurar que lo está mucho más. Los años le han hecho muy bien.


*Keito*

Miro atentamente tan hermosa escena, anhelando cada vez más que dentro de poco sea un momento habitual en nuestro diario vivir. Daiki y mi hermano hablan sin parar, prestándole poca atención a lo que hay a su alrededor, mientras que papá no deja de mirar con cariño a Maru-chan y aunque éste tenga el ceño fruncido, tampoco ha podido apartar la vista de mi papá y eso en verdad que me hace muy feliz.

- Kei – digo interrumpiendo la agradable conversación de mi hermano con su novio, recibiendo de inmediato la atención de él - ¿te parece bien si después de cenar vamos junto con Dai-chan a jugar video juegos en mi habitación? – Pregunto esperando una respuesta afirmativa, tengo que hacer algo para que papá y Maru-chan se queden solos un rato.

- ¿Te parece bien Dai-chan? – Le pregunta mi hermano a su novio.

- Claro, sería divertido – dice felizmente, comiendo ahora un poco más rápido al igual que mi hermano, al parecer el ambiente tenso entre nuestros padres les desespera un poco.


*Maruyama Ryuhei*

Siento que todo se derrumba cuando Keito le dice aquello a su hermano y a mi hijo, haciéndome sentir un escalofrío de tan solo pensar en que me quedaría a solas con ese señor. Y antes de que pudiera darme cuenta, ya los tres se estaban levantando de sus asientos.

- Creo que es momento de dejarlos a solas, para que puedan conversar más tranquilamente – dice Keito sonriente, sin darse cuenta de que me está dejando con el mismísimo demonio.


*Yokoyama You*

- Que se diviertan – digo nerviosamente, aunque agradeciendo por un lado el amable gesto de Keito de dejarnos solos, aunque no siento que sea una buena idea.

- Eso haremos – dice felizmente tomando de la mano a ambos chicos, que subían muy animados junto con él las escaleras, creándose un silencio sepulcral en el comedor.

- No creas que vine aquí para verte la cara de idiota – dice Maru molesto, fulminándome casi con la mirada.

- Lo sé, no tienes por qué decírmelo – digo encogiéndome de los hombros, no sé qué hacer.


*Maruyama Ryuhei

Detesto estar en esta situación, maldigo el momento en el que acepté venir, odio que aquellos recuerdos pasen por mi cabeza una y otra vez desde esta tarde, no quiero pensar en aquel momento tan vergonzoso en el que él y yo…

- ¿Estás bien? – Pregunta el otro mirándome preocupado.

- Sí, estoy muy bien ¿acaso no me ves?

- Sí, te veo y estás demasiado rojo ¿tienes fiebre? – Pregunta posando su mano en mi frente ¿en qué momento se había acercado tanto?

- Estoy bien – digo un poco molesto, apartando su mano de mí.

- Sé que no te agrada verme, pero deberíamos…

- Yo no quiero ser nada tuyo – digo todavía más molesto.

- Pues ahora somos Consuegros – dice agachando la mirada.

- Por desgracia – digo volviendo a crearse un silencio incómodo entre ambos.


*Yokoyama You*

- ¿Te pone nervioso estar aquí? – Pregunto mirándolo con curiosidad. Por más que quiera no puedo dejar de admirarlo, de volver a ver todas esas expresiones que me enamoran cada vez más de él.

- ¿Por qué debería estar nervioso? – Pregunta desviando la mirada sonrojado.

- Yo lo estoy – Respondo con una sonrisa tímida. No quiero incomodarlo, pero al estar ambos solos, no puedo evitar decir esas cosas, el querer estar cerca de él aunque sean solo unos centímetros más.

Así que sin pensarlo mucho y sólo haciendo caso a lo que mis impulsos me piden, tomo a Maru del brazo y lo llevo hasta mi oficina, haciendo caso omiso a sus peticiones de que lo soltara. Cerrando la puerta al estar ambos ya dentro, aprisionándolo entre ésta y mi cuerpo

- Maru yo… - Susurro muy cerca de sus labios.

- Por favor… Suéltame – Susurra también, comenzando a temblar.

- No he dejado de pensar en aquel día – vuelvo a susurrar ahora cerca de su oído – en el que hicimos por primera vez el amor – digo besando su mejilla, acariciando sus costados con las yemas de mis dedos, sintiendo sus manos temblorosas sobre mi pecho queriendo alejarme.


*Maruyama Ryuhei*

- Cá… Cállate… - Digo un poco asustado, queriendo huir de ahí, pero mis piernas no responden y al parecer mi cuerpo tampoco está dispuesto en cooperar. Odio que él tenga tal efecto en mí, en que mi cuerpo se vuelva como gelatina de tan solo ser tocado por sus manos, sus labios...

Sus carnosos labios que en estos momentos tengo a escasos centímetros de los míos, pidiéndome ser besados, pero no puedo caer tan bajo, por más que lo desee en estos momentos no puedo, no debo. Pero mi yo tan débil y enamorado insiste en probarlos, en sentir la perfección de estos nuevamente e insistió tanto que no demoró ni un solo segundo más en entregarse a ese ferviente beso que comenzó al unirse ambos por fin después de tantos años distanciados, hambrientos el uno del otro. Degustando de aquellas sensaciones que por más que hubiese negado, las había extrañado. Sabía muy bien que esto pasaría, que al volver a sentir sus besos no sería capaz de controlarme. Me siento como un completo idiota al hacerlo, totalmente avergonzado de mí mismo por posar mis manos sobre su espalda, disfrutando de su cercanía, sintiendo sus brazos rodear mi cintura.

- Te amo… - Dice al separarse de mí, dejándome en completo shock. Sin saber qué decir o como sentirme.

- Papá, ¿están ahí? – escuchamos la voz de Keito desde afuera de la oficina.

- Sí… aquí estamos – Responde él entrecortadamente, separándose de mí, sin dejar de mirarme. Abriendo luego la puerta.

- ¿Cómo la están pasando? ¿Interrumpí algo? – Pregunta alegremente, mirándonos con curiosidad, viendo detrás de él a su hermano y mi hijo tomados de la mano, agradeciendo en mis adentros que me está salvando de algo horrible.

- No, nada… - Digo nerviosamente, saliendo de ahí.

- ¿Necesitan algo? – Pregunta él saliendo también.

- Es que Daiki quiere quedarse con nosotros ésta noche, así que venimos a pedirle permiso a Maru-chan.

- ¿Puedo quedarme papá? – Pregunta Daiki mirándome con ilusión.

- Sí, supongo – digo todavía aturdido por lo que había pasado hacía unos minutos.

- También puedes quedarte si quieres – dice Keito abrazándome, mirándome con esos ojos de cachorrito pero esta vez no puedo aceptar.

- Gracias pero volveré a casa ahora – digo acariciando su cabeza, viendo su rostro de total decepción – Cuando quieras puedes venir a mi casa y quedarte el tiempo que tú quieras ¿te parece bien?

- Eso me encantaría – dice nuevamente entusiasmado.

- Que pases buena noche hijo – digo abrazando a Daiki.

- Buena noche papá – dice sonriente, volviendo a los brazos de su novio.

Hago una última reverencia, evitando hacer contacto visual con esa persona, despidiéndome así de ellos, tomando el primer taxi que pasa por el lugar, tratando de tranquilizarme y de reflexionar en lo que ha pasado ¿Cómo pude caer tan bajo? Kimitaka idiota.

CONTINUARÁ...