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9/7/17

Father's Love

Hola muy buenas tardes!!!
En verdad que me siento muy apenada de no haber podido publicar 😢
Pero es que últimamente mi vida está muy ajetreada, entre trabajo, estudio y el coro en el que estoy simplemente no me había dado tiempo de hacerlo y ni hablar cuando me toque las prácticas 😱
Pero escribir es algo que amo demasiado y por nada del mundo dejaré de hacerlo, todavía tengo muchas historias que compartirles y aunque sea menos frecuente espero que sean pacientes y me esperen 😘
Muchas gracias a todas las que me leen y aman este serial y también por las que se toman el tiempo de comentar 💗
Espero que les guste el capítulo y como siempre este va dedicado a mi querida amiga Mari 😃



Tema: Father's Love
Extensión: Serial
Parejas: Varias 
Autora: Akari-chan


Capítulo 35

*Ryosuke*

Durante la estadía de Yuto en Osaka, decidí quedarme con él en el apartamento de mi tío Subaru, porque simplemente ya no soporto quedarme en casa con mi madre, ya que se la pasa todo el día diciendo una cosa y otra de mi papá y en verdad eso ya me está comenzando a aburrir.

- Buenos días – dice Yuto abrazándome por la espalda, besando despacio mi nuca.

- Buenos días – digo sonriente, sin dejar de revolver los huevos que estoy cocinando.

- ¿Por qué me dejaste solo en la cama? Quería que al despertar tu fueras lo primero que viera – dice abrazándome un poco más fuerte.

- Tenía hambre… Después de lo de anoche me he quedado sin fuerzas – digo sonrojado hasta las orejas de tan solo pensar en que me había entregado a Yuto.

- No pensé que me tuvieras tantas ganas – dice girándome, notando que todavía está desnudo.

- Yuto ponte ropa – digo avergonzado, tratando de apartar la mirada.

- Anoche fuiste el primero en desnudarme – susurra muy cerca de mi oído, bajando lentamente sus manos por mi espalda apretujando finalmente mis nalgas.

- ¡Yuto! – Exclamo avergonzado.

- Vamos a la cama – dice mientras apaga el fogón y me alza entre sus brazos.

- Pero tengo hambre…

- Ya luego comemos – dice dándome un fogoso beso, mientras acaricia mi miembro por encima de mi ropa.


*Keito*

- Hermano, ¡Haz que me sienta orgulloso de ti! – Digo al terminar de anudar la corbata de mi hermano.

- No digas eso ¡Es vergonzoso!

- El que mi hermano por fin vaya a dejar de ser casto es un motivo de felicidad para mí, por favor déjame disfrutarlo.

- Pero no deja de ser vergonzoso – suspira profundo – no puedo dejar de sentirme nervioso.

- Ya, tranquilo, todo va a salir bien – sonrío.

- ¿Y si le hago daño? – Pregunta preocupado.

- Le harás daño si sigues pensando de esa manera, tienes que relajarte y dejarte llevar por lo que sientes por él, ya lo demás fluirá naturalmente. Sólo disfruten.

- Eres menor que yo y hablas como todo un adulto.

- Tengo bastante experiencia en cuanto a sexo se refiere – sonrío, disfrutando de ver la expresión de vergüenza de mi hermano.

- Creo que ya es hora de que me vaya – dice mirando su reloj.

- Si, no es bueno que lo hagas esperar tanto – digo acercándole el ramo de rosas que se encuentra sobre su cama – te deseo lo mejor hermano.

- Gracias, ¿Pero no te parecen demasiado las rosas?

- A Dai-chan le encantarán – digo guiñándole un ojo.

- Bueno, ya me tengo que ir, deséame suerte.

- Todo va a salir bien hermano, sólo demuéstrale lo mucho que lo amas – digo finalmente, viendo a mi hermano marcharse todavía nervioso, me causa mucha gracia verlo así.


*Daiki*

- Por supuesto que puedes venir – dice mi papá mientras habla por teléfono con alguien – aquí te espero… Nos vemos en un rato, hasta luego – dice colgando finalmente.

- ¿Quién era? – Pregunto curioso.

- Era Keito, dijo que quería quedarse unos días acá y le he dicho que si – dice sonriente - ¿Vas a algún lado?

- Si, voy a salir con Kei.

- ¿Tan temprano?

- Si, es que vamos a dar un paseo y a almorzar juntos – digo algo nervioso, a mi papá Kei todavía no le termina de caer bien.

- Veo – dice mirándome fijamente, poniéndome todavía más nervioso.

- Vas demasiado arreglado, más de lo acostumbrado.

- Creo que ya ha llegado – digo al escuchar golpes en la puerta, yendo rápidamente hasta ella, encontrándome a mi novio.

- Buenos días, mi amor ¿Ya estás listo? – Pregunta con esa hermosa sonrisa que me enamora cada día más, acercándome un bello ramo de rosas rojas, el cual tomo con mucha alegría.

- Lo estoy – digo sonriente, sin evitar darle un dulce beso en los labios.

- Esas rosas me parecen innecesarias para solo ir a dar un “paseo” y “almorzar” – dice mi papá haciendo que nos separemos bruscamente.

- ¡Papá! – Exclamo avergonzado.

- Está bien, está bien, pueden irse ya – dice abrazándome con fuerza, últimamente está más extraño de lo normal.

- Cuidaré muy bien de Daiki, Maruyama-san – dice mi novio haciendo una reverencia, esto se está tornando extraño.

- Eso espero – dice soltándome para mirarlo seriamente ¿Pero qué está pasando? – Si te atreves a lastimarlo lo pagarás caro.

- Ya vámonos Kei – digo tomando a mi novio del brazo, bajo la mirada todavía desafiante de mi papá. En verdad creo que está exagerando – Nos vemos en la noche – digo finalmente saliendo junto con mi novio de la casa - ¿Pero qué demonios fue eso? – Pregunto al estar ya ambos dentro del auto.

- No lo sé… ¿Crees qué sospeche algo? – Pregunta preocupado.

- No digas tonterías – digo sonrojado – mi papá qué va a pensar que vamos a hacer eso…

- Creo que estoy comenzando a enloquecer – ríe nervioso – últimamente pienso cosas muy extrañas.

- Aunque… No es como si fuéramos a hacer algo malo – digo tomando suavemente la mano de mi novio, que se encuentra sujeta al volante.

- Te amo Daiki – dice dándome un dulce beso en la frente antes de comenzar a conducir.


*Yokoyama You*

- ¿A dónde vas con esa maleta? – Pregunto al ver a mi hijo menor bajar por las escaleras con una enorme maleta entre sus manos.

- Voy a casa de Maru-sensei – dice sonriente, dándole la maleta a uno de nuestros empleados.

- ¿A su casa? ¿Por cuánto tiempo?

- Una semana.

- Pero si llevas una maleta como para un mes – digo sorprendido.

- Es que llevo algunos obsequios para él y Dai-chan.

- No deberías de molestarte tanto.

- ¿Por qué no? Muy pronto seremos una familia y yo solo quiero que se sientan a gusto, quiero demostrarles lo mucho que me importan – sonrío al ver tan bello brillo en sus ojos, haciéndome contagiar también de aquella alegría.

- ¿Quieres que te lleve? – Pregunto sin ni siquiera ponerme a pensar en lo que estaba diciendo, ni pensar en las consecuencias que vendrían por mi visita.

- ¿Lo dices en serio?- Pregunta mirándome con ilusión.

- Quiero verlo e ir a llevarte es una buena excusa para hacerlo – digo revolviéndole los cabellos a mi hijo, quién comienza a dar pequeños saltitos de la emoción que siente, me toma de la mano saliendo de la mansión, encontrándonos con el chófer esperándonos.

- Kimura-san, ésta vez yo conduciré – le digo al chófer, quién sonriente asiente a mi petición y se retira haciendo una reverencia.

- Me alegra mucho de que quieras tomar la iniciativa – dice Keito sentándose en el asiento del copiloto.

- He vivido muchos años sin él y ya no quiero seguir sintiendo ese vacío.


*Maruyama Ryuhei*

- ¡Ya voy! – Exclamo desde la cocina, acercándome a la puerta de entrada para abrirla – Hola Kei... Ah… Ohno-san, que sorpresa verte aquí.

- Pasaba casualmente por aquí y pensé en visitarte.

- ¿Cómo supiste dónde vivo? – Pregunto algo confundido no me acordaba haberle dado esa información.

- Pues prácticamente soy tu jefe así que es normal que lo sepa.

- Veo…

- ¿Puedo pasar?

- Sí, claro – digo haciéndome a un lado para que él pueda entrar.

- ¿Estás esperando a alguien?

- Sí, a una agradable visita que viene a quedarse unos días.

- ¿Alguna pareja?

- No, es un amigo muy querido – sonrío - ¿Quieres beber algo de té? He hecho un poco.

- Me encantaría – dice alegremente.

- Por favor toma asiento en la sala, ya te lo llevo – digo indicándole el lugar para luego volver a la cocina y llenar dos tazas con el té que acababa de preparar.

- Extrañaba mucho verte.

- A mí también me hace mucha falta trabajar en el Instituto – digo bebiendo un poco de té – me hacen mucha falta todos.

- Maru, yo… - dice tomando mi mano con delicadeza.

- ¿Si?

- Hay algo muy importante que quiero decirte y creo que ya no puedo aguantarlo más – dice acercándose un poco más a mí, haciéndome sentir incómodo.

- ¡Maru-sensei! – Dice Keito abalanzándose sobre mí, interrumpiendo mi conversación con Ohno-san.

- Keito, me da mucho gusto que hayas llegado ¿cómo entraste? – digo abrazándolo fuertemente.

- La puerta estaba abierta – dice alegremente – debes de tener más cuidado con eso.

- Lo tendré en cuenta – sonrío, volviéndolo a abrazar.


*Yokoyama You*

Me quedo mirándolos por un rato, totalmente enternecido de ver a la persona que amo tratando con tanto cariño a mi hijo. Alegrándome de haber llegado en buen momento, de haber demorado un poco más aquel imbécil le hubiese hecho algo a mi amado.

- Papá me ha traído – dice Keito felizmente. Al parecer Maru estaba tan concentrado en mi hijo que no se había dado cuenta de mi presencia, cambiando de una vez su expresión a una de molestia.

- Eres tú, el amigo de Aiba ¿verdad?

- Sí, soy yo – digo con un poco de fastidio.

- ¿Tú eres el que se va quedar aquí unos días?

- Sí, ¿hay algún problema con eso?

- ¡No digas estupideces! – Dice Maru dándome un fuerte golpe en la cabeza, en frente de todos – él no se va a quedar aquí, es su hijo – dice señalando a Keito, quién solo se ríe ante la situación.

- No pensé que fueran tan cercanos.

- Si, nos conocemos desde hace muchos años, inclusive más de los que llevas con él – digo bastante irritado. Debería actuar como el adulto maduro que soy, pero mis celos me están ganando y es que después de tal escena no puedo evitarlo – conozco muy bien a Maru en todos los sentid… - vuelvo a callar al sentir otro golpe en mi cabeza.

- Creo que debería irme entonces – dice el indeseable, gran favor me hace.

- No tienes porqué irte Ohno-san.

- No te preocupes, atiende a tu visita, nos veremos luego – dice haciendo una reverencia para luego dirigirse a la salida.

- ¿Verdad que la casa de Maru-sensei es muy bonita? – Dice Keito sonriente al momento en que Cara de pez sale de la casa.

- Sí, muy hermosa – sonrío viendo con detalle cada rincón de la casa, que a pesar de ser nueva para mí, me hace sentir una enorme nostalgia. Se parece mucho a su casa en Kyoto, y eso me  hace sentir como si estuviera en el pasado.

- ¿Y ya te vas? – Pregunta mirándome con furia, pero no voy a ceder ante sus desprecios.

- Todavía no, quiero saber en qué lugar se va a quedar mi adorado hijo – sonrío.

- Creo que olvidé algo en el auto, ya vengo – dice Keito saliendo rápidamente, dejándonos solos.

- Pues como podrás ver, no tendré las comodidades que tienes en tu mansión, pero no creo que eso sea un problema para tu hijo.

- ¿Qué estabas haciendo a solas con ese tipo?

- Creo que eso no te importa.

- Me importa y mucho – digo serio.

- Solo estábamos charlando, es mi amigo, es obvio que haga eso con mis amigos.

- ¿Entonces dejas que tus amigos se acerquen demasiado a ti con intenciones de besarte? – Pregunto molesto.

- De hecho no debería de estarte dando explicaciones de nada de lo que pasa en mi vida, no eres nada mío.

- En eso te equivocas – digo acercándome a él, tomándolo entre mis brazos, aprisionándolo contra mi cuerpo – yo siempre he sido tuyo – digo comenzando a devorar sus labios en un fogoso beso.


*Maruyama Ryuhei*

¡Maru idiota! ¿Cómo es posible que con solo un beso ya te estés derritiendo ante él? ¡Serás imbécil!

- No he dejado de pensar en ti desde la otra vez – dice repartiendo besos por mi rostro – de hecho no he dejado nunca de pensar en ti – dice empujándome suavemente sobre el sofá, poniéndome de los nervios al posicionarse en medio de mis piernas.

- ¿Qué haces?

- Quiero demostrarte lo mucho que aún te amo – sonríe maliciosamente, llevando sus labios a mi cuello.

- Keito podría vernos – digo temeroso, no quiero que él nos vea en estas condiciones.

- ¿Entonces si quieres hacerlo?

- ¡No es eso!

- ¿Quieres que vayamos a tu habitación?

- ¡Te he dicho que no!

- Tu pene no opina igual – dice apretando aquella parte sensible de mi cuerpo por encima de mi pantalón, sacándome un gemido demasiado fuerte.

- De… Déjame…

- Sólo por un rato, por favor – dice abriendo con sus manos el cierre de mi pantalón, bajándolos un poco junto con mi ropa interior – no es bueno dejarlo así – vuelve a sonreír con malicia, dándome un apasionado beso antes de bajar, metiéndose de una buena vez mi miembro en su boca, succionando rápidamente, mientras que mis manos se enredan entre sus cabellos.


*Kei*

Los besos se intensifican a la par que nuestras manos acarician el cuerpo desnudo del contrario, mientras que una de las mías profana deliciosamente la entrada de mi amado novio, haciéndolo con mayor intensidad a medida que sus gemidos incrementan. Aquellos maravillosos gemidos que el día de hoy se convierte en mi melodía favorita, inclusive más adictiva que la provocada por un piano.

- Ke… Kei… ya… - Dice en un momento en el que nuestros labios se separan para tomar algo de aire. Luce tan precioso con su rostro perlado por el sudor y sus mejillas con ese hermoso color carmín.

- ¿Ya qué? – Pregunto sin dejar de mover mis dedos en su interior, disfrutando de las bellas expresiones de su rostro.

- Te… Quiero dentro – dice jadeante, para luego volver a besarme.

Saco mis dedos de su interior, sonriendo al ver como él abre sus piernas para mí, completamente ansioso por lo que viene. Hemos esperado por tanto tiempo este momento, que puedo asegurar que para ambos esto todavía se trata de un sueño, pero la realidad es que no se trata ni por asomo de eso; porque todas las demostraciones de amor y pasión dadas en este cuarto de hotel son maravillosamente verdaderas y no podemos estar más felices por ello.

- Te amo Kei – dice Daiki al momento en que me posiciono encima de él, sintiendo sus brazos rodear mi cuello, rozando la punta de mi miembro con el borde de su entrada, la cual se contrae por el tacto.


*Daiki*

A pesar de todas las preparaciones previas, el dolor es sin duda inevitable, pero aun a pesar de eso no cambiaría por nada en el mundo este momento, porque la sensación de ser por fin uno con la persona que amo es magnífica.

Los besos y las caricias se hicieron cada vez más descontroladas al igual que las embestidas, al mismo tiempo que cambiábamos de posiciones según lo quisiéramos. Hasta llegar por fin ambos al tan ansiado orgasmo, tan desconocido para ambos minutos antes de llegar a él.

- Eres hermoso – dice mi novio acariciando mis caderas, mientras besa mi cuello, gozando de la cálida agua del jacuzzi - ¿Te duele? – Pregunta preocupado al momento que doy un quejido de dolor.

- Ya se me pasará – sonrío dulcemente, aunque duele, no dudaría en hacerlo una y otra vez con él.

- Tu papá me asesinará si se entera – ríe abrazándome con más fuerza.

- No lo hará – sonrío acariciando su rostro, completamente feliz de sentirme tan amado.


*Yokoyama You*

Succioné su miembro hasta conseguir que se corriera dentro de mi boca, tragando el semen cálido que ha salido de éste, dirigiendo nuevamente mis labios a los suyos, extrañaba tanto todo esto, estas cosas que sólo él me puede brindar y aunque quiero llegar hasta el final, tendré que dejarlo así.

- Eres… De lo peor – dice jadeante, apartándose de mi lado, acomodando sus ropas.

- Lo soy – digo con tristeza – lamento todo el daño que te he causado – digo acariciando su mejilla.

- Por favor vete – dice poniéndose de pie – cuidaré muy bien de Keito, de eso puedes estar seguro, él no tiene la culpa de que seas un miserable.

- Por eso te amo – digo acercándome nuevamente, dándole un último beso.

- No mientas… - Susurra al separarnos.

- Insistiré hasta que me creas y me perdones – sonrío -  confío en que cuidarás bien de mi hijo, él te quiere mucho – digo para después salir de la casa, encontrándome con mi hijo, recostado sobre el auto, jugando con su celular.

- ¿Qué pasó? – Pregunta curioso.

- Pórtate bien y no hagas locuras – digo finalmente, revolviendo sus cabellos para luego subir al auto y comenzar a conducir, espero poder volver pronto.


*Daiki*

- Gracias por el día de hoy – digo sonrojado al pensar en lo que había hecho con mi novio.

- No tienes que agradecerme nada – sonríe – nos amamos y pues era algo que sucedería tarde o temprano – dice besando mi frente.

- No quiero que te vayas, quédate a dormir acá.

- Eso es demasiado arriesgado para mi vida – ríe divertido.

- Mi papá no te va a matar.

- Es mejor no arriesgarme a morir de asfixia.

- Eres un exagerado – río – está bien, por el bien de resguardar tu vida nos veremos mañana entonces.

- Eso está mejor – dice besándome – es mejor que entres, tu papá debe estar preocupado.

- Buenas noches – digo dándole otro beso, no me quiero separar de él.

- Buenas noches – sonríe y luego de un último beso nos separamos, entrando por fin a casa cuando su auto se encontraba ya a lo lejos.

- Daiki estuve a dos minutos de llamar a la policía – dice mi papá preocupado.

- Me consta – dice de repente Keito, sorprendiéndome de que esté acá.

- Hola Keito, que sorpresa – digo abrazando a mi cuñado.

- ¿Cómo estuvo? – Pregunta Keito con picardía, haciéndome sonrojar de la vergüenza.

- Bien – digo apenado.

- ¿Ya cenaste? – Pregunta mi papá ya un poco más tranquilo.

- Sí, fui con Kei a un restaurante y cenamos.

- ¿Entonces me puedo comer tu cena?

- ¿Eh? Sí, claro – digo viendo como corre hacia la cocina.

- Hoy me he dado cuenta de que es un glotón – ríe divertido – ¿Estás bien?

- Sí, ¿por qué no lo estaría?

- Por nada, toma – dice dándome una pequeña bolsa.

- ¿Y esto? – Pregunto confundido.

- Cuando lo abras lo sabrás – dice dándome una suave palmada en el hombro, yendo hasta la cocina.

Abro rápidamente la bolsa, encontrándome con unos medicamentos para el dolor y una pomada ¡Qué vergüenza!


*Keito*

- Si quieres puedes comerte lo que queda – dice Maru-chan alegremente.

- Gracias – digo animadamente – Pareciera que mi papá y tú se conocieran de toda la vida – pregunto viendo como él se tensa un poco.

- Sólo parece – dice un poco fastidiado - ¿cómo es ella?

- ¿Quién? ¿Mi mamá?

- Sí, ella.

- Es una mujer muy bella y muy amable, mi papá dice que me parezco mucho a ella, se llevan muy bien después de que se divorciaron.

- ¿Por qué se divorciaron?

- No lo tengo muy entendido, pero fue meses después de que mi abuelo murió, pero lo hicieron en buenos términos.

- Veo…

- ¿Algo más de lo que quisieras saber sobre mi papá?

- No es como si me importara – dice un poco sonrojado.

- Está bien – sonrío – disculpa, tengo que atender – digo al escuchar el sonido de mi celular.

- Diga.

- Joven Keito, he encontrado a la persona que busca.


CONTINUARÁ...

26/5/17

Father's Love

Hola muy buenas noches <3
Aquí llego yo nuevamente con mi actualización mensual.
Me costó mucho terminarlo porque últimamente mi vida es muy ajetreada, entré a estudiar hace más de un mes, además de tener que trabajar y los ensayos con el coro me han tenido muy ocupada y con mi cabeza hecha un lío, pero aquí les traigo el nuevo capítulo, recién salido del horno <3
Espero que les guste y nuevamente gracias por sus comentarios, por todo su amor y apoyo.
Y como siempre este fic va con mucho amor para mi querida amiga Mari <3



Tema: Father's Love
Extensión: Serial
Parejas: Varias 
Autora: Akari-chan

Capítulo 34
*Okura Tadayoshi*
- Mi amor, ¿todavía te duele? – Pregunta mi esposo acariciando mi espalda baja con suavidad, mientras estamos bajando por el ascensor, vamos a encontrarnos con los niños para desayunar.
- Sólo un poco – digo ladeando mi rostro sonrojado – fuiste muy brusco.
- Lo lamento mucho, no era mi intención – dice con total preocupación – es que contigo me es difícil controlarme – dice apenado.
- Por más que quiero me es difícil enojarme contigo – suspiro profundo sin dejar de ver su lindo rostro, una dulzura que oculta la bestia que tiene mi esposo dentro.
- Yo que quería hacerlo más veces – dice antes de salir ambos del ascensor, comenzando a caminar tomados de las manos – ya han pasado dos días y yo que quería aprovechar nuestros momentos a solas.
- Pues hasta que mi trasero no se recupere del todo, el parque de diversiones estará cerrado – digo todavía más avergonzado de mis palabras.
- Me encargaré de que su recuperación sea lo más oportuna posible – dice abrazándose a mí, mientras seguimos caminando hacia el restaurante del hotel, viendo a nuestros hijos esperarnos en la entrada.
- Buenos días niños – dice Yasu alegremente, abrazando a cada uno de ellos.
- Buenos días – responden todos al unísono.
- Este ya es nuestro último día aquí así que disfrutémoslo – digo animado a pesar del dolor.
- ¿Papá estás bien? – Pregunta Kota con preocupación - Desde hace un par de días te veo con mal aspecto.
- Kota no le preguntes eso si ya sabes por qué es – dice Yuya golpeando su hombro, haciéndome sentir más humillado.
- Ya dejen de avergonzar así a papá – dice Yuri tratando de no reírse ante la situación.
- Niños, no es lo que piensan – dice mi esposo rápidamente – Yoshi se resbaló en el baño y pues se lastimó la cadera ¿cierto mi amor? – dice abrazándome dulcemente.
- ¿Y por qué no nos habían dicho? – Pregunta Ryutaro.
- No es nada grave, no se preocupen. ¿Por qué no mejor vamos a desayunar? Tengo mucha hambre – digo tratando de cambiar el tema.
- Sí, yo también estoy hambriento – dice mi lindo esposo, tomando nuevamente mi mano.
- Me alegra que no sea nada grave – dice Ryutaro aliviado, entrando luego al restaurante, junto con los demás chicos, que al parecer no se han creído el cuentico de la caída en el baño.
- Vamos – dice Yasu con esa sonrisa que tanto me enamora – o siento mucho, en serio.
- Te amo – digo dándole un dulce beso en su frente – pero se más gentil la próxima vez – digo bajito, besando sus labios y luego su frente, estar con él siempre me llena de infinita alegría.

*Yuto* 
- Yuto, se me había olvidado darte tu regalo de cumpleaños – dice mi papá acercándose a mí que me encuentro barriendo la entrada del restaurante. En las vacaciones de verano siempre ayudaba aquí junto con Ryosuke, pero él ya no está aquí.
- Papá ya te había dicho que no era necesario – digo volteándome para verle – en verdad no quiero nada – digo con tristeza.
- Pero es un regalo que te gustará – dice sonriente extendiéndome el sobre que tiene en su mano.
- Papá en serio no quiero…
- Tómalo y luego me dices lo que tengas que decir – dice serio, así que sin más, tomo aquel sobre, abriéndolo con cuidado, sorprendiéndome de ver lo que hay dentro - ¿Esto es en serio? – Pregunto con asombro, sin dejar de mirar los boletos de avión de ida y vuelta a Osaka.
- Lo es – responde sonriente.
- ¡Gracias Papá! – Digo abalanzándome a sus brazos.
- No es nada, sé lo mucho que quieres a Ryosuke, son amigos desde niños – si supiera que somos mucho más que eso ¿qué pensaría?
- ¿Pero quién ayudará aquí? – Pregunto, tampoco es que quisiera dejar el trabajo tirado.
- No te preocupes por eso, tu papá y yo nos encargaremos – dice tío Ryo tomando del brazo a mi papá, notando un leve sonrojo en su rostro - además el regalo también es de mi parte, quiero que le lleves algunas cosas a Ryosuke – dice sonriente, mirando a mi papá de una manera tan dulce, pues supongo que eso es normal, son amigos de toda la vida.
- En verdad muchas gracias – digo ahora abrazándolos, no puedo creer que vaya a ver a Ryosuke de nuevo.
- El vuelo sale mañana temprano, también puedes quedarte en el apartamento que tengo allá en Osaka.
- En serio gracias papá – digo volviéndolo a abrazar.
- De nada hijo – dice revolviendo un poco mis cabellos, causándome gracia que tenga que empinarse para hacerlo, me encuentro realmente feliz.

*Yuri* 
- Yuri, prométeme que tú nunca me vas a hacer eso.
- ¿Hacer qué? – Pregunto ladeando un poco mi rostro para verlo, ya que me encuentro sentado sobre sus piernas.
- Hacerme… eso…
- Yuyan, no te entiendo – digo aparentando no saber a qué se refiere, se ve tan lindo así de avergonzado.
- No me digas que te creíste lo de la supuesta caída en el baño.
- Claro que no – sonrío divertido – pero me sorprende un poco que me estés pidiendo eso.
- Es que, ya sabes, no te imagino a ti haciéndome eso.
- Y si algún día quiero hacerlo ¿te dejarías? – Pregunto sonriendo al ver su expresión de espanto – Es broma, es broma – digo dándole un beso en la mejilla.
- Eso espero – dice un poco más tranquilo
- Aunque no te voy a negar que suena tentador – digo volteándome para quedar frente a frente con él – pero a mí me gusta más que me la metan – digo para luego besarlo apasionadamente en los labios, sintiendo sus manos acariciar mis piernas.
- Creo que deberíamos de ir a nuestra habitación – dice besando mi cuello, haciéndome estremecer.
- Yo también lo creo – digo dándole otro ferviente pero corto beso – deberíamos intentar en que yo…
- ¡Ni se te ocurra! – dice rápidamente, haciéndome soltar una carcajada.
- No lo haré, tranquilízate – sonrío de nuevo, disfrutando de cada expresión de su rostro. Lo amo tanto.

*Ryutaro* 
Suspiro tratando de tranquilizarme. Nuestros padres se han ido a pasear a no sé dónde, mientras que yo me he quedado en hotel con la parejita que esparce cursilería por todos lados y con el idiota pervertido, que no deja de sonreírme, parece que disfruta ver mi sufrimiento.
- Al parecer nuestros padres no son los únicos que están de luna de miel – dice el idiota mirando a mi hermano con el bobo de su novio, coqueteando como siempre.
- No sé qué te sorprende – digo fastidiado.
- Me alegra que ahora tengas buena relación con mi papá, incluso con mi hermano, ¿pero qué hay de mí? ¿Ni siquiera puedes considerarme cómo un amigo?
- No me interesa tener algún tipo de relación contigo.
- ¿Pero por qué?
- Porque eres un pervertido, abusador de menores.
- ¡Yo no soy eso!
- Entonces deja de abrazarme cuando dormimos juntos – lo miro con clara molestia ¿quién se cree para tomarse tales atribuciones?
- ¿Y si no quiero? ¿Qué harás? – Pregunta acercándose un poco más a mí, posando sus manos sobre mis hombros.

*Kota* 
- Suéltame… - Dice en un susurro, mirándome fijamente, ligeramente nervioso. Ya no puedo evitar sentirme molesto por sus constantes desprecios, quiero que todo esto cambie, pero en mi cabeza solo hay una cosa rondando por mi cabeza.
- ¿Será que te gusto? – Pregunto sin ser muy consciente de mis palabras, rodeando su cintura con mis brazos, sintiendo su cuerpo temblar.
- ¿Qué haces? – Dice con molestia, tratando de apartarme, pero no se lo permitiré.
- Solo quiero confirmar una cosa – digo acercando mi rostro al suyo, sintiendo su agitada respiración chocar contra él, besándolo en los labios, dándome cuenta por fin de lo que había añorado tanto desde el primer día que comenzamos a vivir juntos, yo lo quiero a él, de una manera que nunca creí poder hacer.
Al principio se negó a corresponder el beso, pero al pasar los segundos, poco a poco fue cediendo hasta sentir que nuestros labios se juntaban de una manera maravillosa, importándome bien poco las personas que caminan a nuestro alrededor. Lo abrazo con fuerza, queriendo sentirlo mucho más, ese calor del cual me había hecho adicto noches atrás.
No sé exactamente cuánto tiempo pasó, pero lastimosamente nuestro idilio tuvo que terminar por falta de aire en nuestros pulmones, nos separamos lentamente, cruzando nuestras miradas de nuevo, disfrutando de ver su rostro completamente sonrojado, sintiendo luego un intenso dolor sobre mi mejilla derecha.
- ¡Pervertido iditota! – Grita, dándome otro golpe en la misma mejilla, corriendo furioso hacia el ascensor, que casualmente había abierto sus puertas, despareciendo prontamente de mi vista.
Pero yo me quedo ahí, con una gran sonrisa ensanchando mi rostro, mientras acaricio mi parte lastimada. Esperando unos cuantos minutos hasta decidir que ya era tiempo de subir a la habitación que comparto con él, pensando seriamente en si será apropiado entrar o no.
Suspiro profundo y abro la puerta lentamente, cuidando de hacer el menor ruido posible y lo veo ahí, acostado sobre la cama cubierto con la cobija desde su cabeza hasta sus pies, quiero abrazarlo, pero no me parece prudente, así que  paso directamente al baño, me lavo los dientes, me pongo mi pijama y me dispongo a dormir sobre el sofá, sintiéndome aliviado porque al menos no está llorando.
- Buenas noches Ryu-chan – susurro cerrando mis ojos para poder dormir, aunque creo que será difícil.

*Shibutani Subaru*
- Que te vaya muy bien hijo – digo abrazándolo, es la primera vez que vamos a estar separados por un tiempo y de cierto modo me entristece.
- Gracias papá, te voy a extrañar mucho.
- Yo también.
- Dale a Ryosuke un abrazo de mi parte – dice Ryo, abrazando ahora a mi hijo, ver esta escena se me hace adorable.
Luego de un rato de nuestra larga despedida anunciaron que el vuelo hacia Osaka estaba próximo a despegar, así que con un último abrazo, Ryo y yo nos despedimos de mi hijo, deseándole lo mejor en sus vacaciones junto a su mejor amigo.
- Subaru… - Dice mi amado al momento de subir al auto, sentándose en el asiento del copiloto.
- Dime – digo dándole un dulce beso en los labios, antes de ponerme el cinturón.
- ¿Cuál es la verdadera razón de haber enviado a Yuto a Osaka? – Pregunta acariciando suavemente mi pierna.
- La razón principal es porque me dolía verlo tan triste – digo sonriendo al haber visto que la mirada vacía que mi hijo había albergado durante los últimos días había vuelto a recobrar su brillo y eso en verdad que me hace muy feliz.
- ¿Y la otra razón? – Pregunta con picardía, acariciando con más intensidad mi pierna.
- Porque quiero quedarme contigo a solas, sin preocuparme de que Yuto pueda vernos – digo llevando mi mano hacia su entrepierna, que ya está empezando a endurecerse.
- Subaru, no podemos hacerlo aquí – dice tratando de no gemir.
- Pensé que te parecería erótico hacerlo en el estacionamiento del aeropuerto – sonrío, llevando ahora su mano que acaricia mi pierna, hacia mi miembro que ya se siente duro bajo la tela de mi pantalón.
- Y realmente lo es – dice quitando su mano de donde estaba y apartando también la mía de su entrepierna – pero no quiero terminar en una comisaría por tener sexo en un lugar público.
- El sexo entre las rejas también me parece interesante.
- Somos padres, no debemos de darle esos ejemplos a nuestros hijos.
- Pero sería divertido.
- Subaru, vamos a casa – dice dándome un beso en la mejilla, con ese tono de niño mimado que tanto me enloquece.
- ¿Tienes mucha hambre? – Pregunto divertido a lo que él asiente rápidamente.
Y sin esperar ni un segundo más comienzo a conducir, completamente ansioso de llegar a casa a comerme mi platillo favorito.

*Yasuda Shota*
- Voy a extrañar este lugar – digo cerrando la última maleta que faltaba por empacar.
- Volveremos el año siguiente y el que venga después de ese – dice mi amado Yoshi abrazándome con dulzura.
- Lamento haber arruinado nuestra luna de miel – digo todavía avergonzado de lo que había hecho, de haberlo lastimado.
- No pasa nada, sanará – dice besando mi frente – soy muy feliz de estar aquí contigo, te amo.
- Yo también te amo – digo dándole un dulce beso.
Bajamos a recepción encontrándonos a los niños esperándonos ya con sus maletas listas y con el bus esperándonos para llevarnos al aeropuerto.
- Papá, ¿puedo sentarme contigo durante todo el viaje?
- Por supuesto que sí hijo – digo sonriente - ¿te sientes mal?
- Es que anoche tuve una pesadilla – dice abrazándome con fuerza, haciéndome recordar a cuando era pequeño e iba a mi habitación a dormir junto con su madre y conmigo, cada vez que tenía una horrible pesadilla.
- Entonces yo iré con Kota – dice mi esposo acariciando la cabeza de mi hijo pequeño, subiendo por fin todos al bus, ya pronto volveremos a casa.

*Nishikido Ryo*
Me encuentro sobre el comedor, con él entre mis piernas, besándonos apasionadamente luego de alcanzar el clímax, sintiendo todavía el flácido miembro de mi amado dentro. Apenas al llegar a casa nos deshicimos de nuestras prendas rápidamente, entregándonos al amor y el deseo que sentimos.
- Ryo, ¿te puedo proponer algo? – Pregunta con su cabeza todavía reposada sobre mi pecho.
- Lo que quieras – digo acariciando sus suaves cabellos.
- ¿Te molestaría andar por la casa desnudo?
- ¿Qué clase de proposición es esa? – Pregunto totalmente sorprendido.
- Es algo que siempre he querido hacer contigo y ya que Yuto no está…
- ¿Pero tú también estarás desnudo?
- Claro que sí.
- Entonces acepto, pero si me resfrío será tu culpa y tendrás que cuidarme.
- Tomaré el riesgo – sonríe besándome nuevamente, hay que disfrutar estas semanas que estaremos solos.

*Ryosuke*
Corro rápidamente hasta sus brazos, disfrutando de tenerlo otra vez cerca de mí, de sentir su calor y su aroma. Mi corazón no ha dejado de latir rápidamente desde que me llamó anoche diciéndome que vendría a pasar las vacaciones acá y por ello no he dormido lo suficiente, pero eso no importa, el tenerlo nuevamente junto a mí me llena de energía.
- Te amo Yuto, te amo mucho – digo dándole dulces besos en su rostro.
- Yo también te amo mucho – dice dándome un casto beso en mis labios.
- Siento como si hubieran pasado muchos años desde la última vez que te vi.
- Pero si solo han sido cinco días.
- Que para mí han sido eternos.
- Para mí también – dice tomando mi rostro entre sus manos, besándome de nuevo, lento, con infinito amor.
CONTINUARÁ...