14/2/18

CANDY MY LOVE

Hola muy buenas noches 😊
Aquí una entradita rápida por el día de San Valentín 💝
En mi país celebramos el día del amor y la amistad en septiembre, así que como tal no tengo la costumbre de celebrar hoy, pero bueno, un fic cortito no cae mal a nadie y menos para mí si es YokoMaru 😙

Así que por fin les traigo el segundo Oneshot de mi Mini Serial Candy My Love 💗
Espero que les guste 😃
Y como siempre este fic va dedicado a mi querida amiga Mari 💖



Tema: CANDY MY LOVE
Extensión: Mini Serial
Parejas: YokoMaru
Autora: Akari-chan

PARTE II – YokoMaru

- Buenos días ¿en qué puedo ayudarle? – Pregunta la chica de mis sueños y la razón por la que vengo todos los días desde hace dos meses a ésta dulcería.

- Buenos días… - Sonrío embelesado de solo ver su hermosa sonrisa.

- ¿Unos bombones de chocolate rellenos de fresa? – Pregunta sonriente.

- Si, eso… - Susurro un poco apenado, es normal que lo sepa, ya que llevo pidiendo lo mismo desde la primera vez que vine.

En ese entonces era nuevo en la ciudad y un día dando un paseo por ésta, me encontré con este mágico lugar, maravillándome al ver en la vitrina los bombones que tanto me fascinaban de niño y que hacía mucho no había vuelto a probar.

- Ya en seguida los traigo, llegó una caja hoy y están en la bodega, con su permiso – dijo haciendo una leve reverencia.

Suspiro al ver como camina rápidamente hasta la puerta que da a dicho lugar, es una mujer increíblemente hermosa, creo que es la más bella que he visto en mi vida, su piel es blanca y por el poco tacto que he podido tener de sus manos puedo asegurar que es muy suave, su cabello es negro, liso y cae hasta sus hombros, sus labios son carnosos y muy sensuales, sus pechos son pequeños, pero eso no importa, los pechos pequeños son bonitos también, aunque eso lo compensa con su enorme trasero.

- Yokoko-chan – susurro su hermoso nombre, sonrojándome de pensar en cómo sería escuchar el mío de sus labios.

Después de unos minutos regresó por esa puerta, junto con la caja de bombones entre sus manos, con esa hermosa sonrisa que me tiene hechizado.

- Aquí están – dice poniéndolas sobre el mostrador  - ¿vas a llevar una?

- ¡Sí! – Exclamo rápidamente, haciéndola sobresaltar un poco. Me pone supremamente nervioso el estar tan cerca de ella. Debo controlarme.

- Con gusto – dice sin borrar aquella sonrisa -  te gustan mucho estos bombones – dice haciendo que mi corazón palpite intensamente, nunca antes habíamos cruzado más de 2 palabras.

- Sí, son mis favoritos desde que era niño – sonrío al recordar aquellos bellos momentos de mi infancia y más ahora que son mi excusa perfecta para venir aquí todos los días.

- Si, son deliciosos – sonríe – a mí también me gustan mucho…

- ¡Maruyama Ryuhei!

- ¿Eh?

- Ese es mi nombre – digo apenado de haber reaccionado así.

- Está bien, Maruyama-san – mi corazón da un brinco de felicidad al escuchar mi nombre venir de sus labios ¡Es tan linda! – Muchas gracias por su compra – dice haciendo una leve reverencia después de darme los bombones dentro de una bonita bolsa.

Con una enorme sonrisa me despido de ella y salgo del lugar rápidamente hacia mi trabajo. Jamás había pensado en la posibilidad de hablar con ella y al haber dado aquel paso me hace sentir eufórico.

Y desde aquel día, mis visitas diarias a la dulcería se hacían cada vez más especiales, conversábamos más, reíamos por cualquier anécdota que yo le contaba, mientras ella me escuchaba con atención, conociéndonos más y enamorándome si era posible más de ella.

Así que me he armado de valor para decirle lo que siento, para declararme en el día más romántico del planeta, preparándome mental y físicamente para cualquier respuesta que le diera a mi confesión, aferrándome a la ilusión de que me diga que sí.

- Bien, aquí vamos – digo después de suspirar profundamente antes de entrar a la dulcería, encontrándome con la mirada llena de sorpresa de ella y no es para menos, para éste día había querido cambiar la rutina de ir en la mañana, yendo hoy después del trabajo.

- Maruyama-san… Pensé que ya no vendrías – dice al verme entrar y acercarme a ella, con una sonrisa de alivio en su bello rostro, como si hubiese estado esperándome.

- Siento mucho si hice que te preocuparas – sonrío viendo como un bello sonrojo se asoma por sus mejillas, cosa que hace que mi corazón lata como loco.

- No es eso… Es solo que… - Dice pensativa, evitando de hacer contacto visual conmigo, enternecido de ver su sonrojo cada vez más intenso - ¿Vas a pedir lo mismo de siempre? – Pregunta rápidamente, notablemente nerviosa.

- Sí, pero que esta vez sean dos cajas – sonrío – una para mí y la otra es para regalar.

- Entendido – dice mirándome extrañada, pero luego vuelve a sonreír – no es común que un hombre regale chocolates en este día.

- Pero yo quiero hacerlo – sonrío.

- ¿Deseas que lo envuelva para regalo?

- Sí, por favor.

- ¿Algún color en especial?

- El que más te guste.

- Bueno, si es para una chica iría bien algo rosa ¿no crees?

- Si ese color te gusta, por mi está bien.

- Pero la idea es que le guste a la persona a quién se la darás.

- ¿En verdad estamos discutiendo por el color de un papel regalo? - Pregunto sin evitar reír.

- No, pero… Yo no conozco a la chica que te gusta – dice con algo de tristeza, envolviendo delicadamente la caja – Listo ¿así te parece bien?

- Está perfecto – sonrío tomando ambas cajas, yendo ambos lentamente hasta la caja para pagarlas – Por cierto, Yokoko-chan ¿a qué horas sales?

- Den… Dentro de media hora.

- Entonces te esperaré allá afuera hasta que salgas – digo con una sonrisa.

- Pero se te hará tarde para ver a la chica que te gusta.

- No hay problema – sonrío.

- Está bien, nos vemos en un rato – dice para luego irse a atender a otros clientes, mientras que yo salgo fuera a esperarla.

- ¿Y a ti te gusta alguien? - Pregunto, después de llevar un buen rato caminando por la ciudad junto con ella, en silencio,  queriendo estar seguro de si era correcto decirle mis sentimientos, si tenía aunque sea una oportunidad con ella.

- Sí, pero al parecer él ya tiene a alguien y yo…

- ¿Y por qué no se lo dices? A lo mejor y él también te corresponde.

- ¿En verdad lo crees? ¿Aún si tengo un secreto oculto?

- No lo sabrás si no se lo dices, además no creo que ese secreto que dices que tienes sea tan grave.

- Pero… Es complicado…

- Estoy seguro de que no podrá negarse a tus sentimientos, aún si ese secreto es malo.

- Pero si te enteras, dudo mucho que me vuelvas a ver de la misma manera – dice haciendo que nos detengamos en seco, sorprendiéndome de lo que acaba de decir y más al sentir el leve roce de sus labios sobre los míos – ¿quieres venir a mi casa? - Pregunta apenada, mirándome con súplica, mientras yo no sé cómo reaccionar ante el beso que me ha dado.

Y sin darme cuenta, ya nos encontramos en la sala de su apartamento, sentados ambos sobre el cómodo sofá a una distancia moderada, con un par de tazas con chocolate caliente en la mesita que hay frente a nosotros.

- Entonces… ¿Te gusto?

- Sí… - Dice sin dirigir todavía su mirada hacía mí.

- Tu también me gustas – digo deshaciendo un poco la distancia entre los dos – desde la primera vez que entré a la dulcería, me gustaste – digo tomando su mano, que se siente fría debido a lo nerviosa que está – Feliz San Valentín – digo dándole la caja que hacía unos momentos ella había envuelto.

- ¿En serio son para mí? – Dice sin todavía creerlo.

- Sí, son para ti, la chica que amo – digo sonriente, pero luego mi expresión cambia a una de preocupación al ver que comienza a llorar - ¿Qué sucede?

- Lo siento – dice levantándose del sofá bruscamente – no deberías de amarme, no a alguien que te ha mentido todo éste tiempo.

- ¿De qué hablas? ¿Es sobre tu secreto? – Asiente – Ya te dije que sea lo que sea lo aceptaré.

- Estoy segura de que cuando te enteres te vas a ir y… En verdad no debí permitirme enamorarme de ti – dice comenzando a sollozar más fuerte.

- Yokoko-chan ¿qué es ese secreto que tanto te atormenta? – Pregunto preocupado.

- ¿Quieres saberlo? ¿En verdad no te irás si te enteras?

- Lo prometo – sonrío con seguridad.

- Está bien, espérame aquí - dice corriendo rápidamente hacía donde supongo que es su habitación.

Me siento nuevamente en el sofá, pensando en qué tipo de secreto será al que se refiere, ¿será alguna malformación? ¿Una asesina serial? ¿Qué tiene diez hijos? ¿Qué está casada?

- Maruyama-san – dice una extraña voz haciendo que salga de mis pensamientos. Sorprendiéndome al ver a un chico apuesto frente a mí ¿será su esposo? ¿Su hermano? O quizás… ¿Ella?

- ¿¡EH!? Yokoko-chan ¿Eres Tomboy?

- ¿Es que acaso no me ves? – Pregunta un poco desconcertado por mi reacción – ¡No soy nada eso! ¡Soy un hombre! ¡Un hombre! Ahora ya sabes como soy realmente ¡Ya puedes irte si quieres! – Dice comenzando a sollozar de nuevo.

- Pero… ¿Por qué?

- Necesitaba el trabajo – dice sin dejar de llorar – y justo encontré aquella dulcería cuando más la necesitaba, pero como has visto ahí solo atienden chicas, así que llegué a un acuerdo con la dueña, con la condición de que me vistiera así y luego llegaste tú e hiciste que sintiera todas estas cosas y… Está bien si no quieres volver a verme…

- Yokoko… - Digo acercándome a él para abrazarlo, sintiendo su cuerpo estremecerse.

- ¿No me odias? – Pregunta correspondiendo a mi abrazo.

- ¿Por qué lo haría?

- Porque no soy la persona de la que te enamoraste.

- ¿Cómo te llamas?

- Yokoyama You.

- Yoko-san – sonrío abrazándolo un poco más fuerte - Aunque no puedo negar que como Yokoko-chan físicamente me encantaste – sonrío – las pequeñas pláticas que tuve contigo hicieron que mis sentimientos crecieran, tu olor, tu forma de mirarme, tu sonrisa, siento que todas esas cosas han sido sinceras ¿o me equivoco?

- No lo haces – dice dirigiendo su mirada hacia mí, aún con sus ojos rojos de tanto llorar - ¿No te irás?

- No lo haré – digo besando su frente – si me he enamorado de Yokoko-chan, también puedo hacerlo de Yoko-san y estoy muy ansioso de conocerte también.

- Gracias – dice besándome dulcemente, haciéndome sentir aquellas maripositas en el estómago. Aunque las cosas salieron muy distintas a las planeadas, al final el resultado esperado ha sido mejor de lo que esperaba.


FIN.

31/1/18

Father's Love

Hola muy buenas noches 😄
En mi país todavía es 31 de enero 😋
Espero que todos hayan tenido un genial inicio de año y muchas gracias por querer compartir este nuevo año conmigo 😘
Aquí la publicación mensual de siempre, espero les guste 💓
Y como siempre este hermoso fic es dedicado a mi querida amiga Mari 💗
Muchas gracias por todo su amor y apoyo a este fic 😍


Tema: Father's Love
Extensión: Serial
Parejas: Varias 
Autora: Akari-chan


Capítulo 40

*Yasuda Shota*

- Yoshi – susurro mientras acaricio la mejilla de mi esposo, quién está dormido entre mis brazos, sin intenciones de soltarme.

- Cinco minutos más – dice abrazándome con un poco más de fuerza.

- Pero tenemos que ir a trabajar – sonrío, apartando unos cabellos de su frente.

- ¡No vayamos!

- ¿Pero qué dices? – Río ante tal barbaridad.

- Que no vayamos – dice acomodándose sobre mí – quiero que estemos así por siempre – dice dándome un dulce beso en los labios.

- ¿Pero quién va a pagar las cuentas? ¿Quién le dará de comer a los niños?

- Ellos ya se la pueden arreglar sin nosotros – sonríe.

- Pero todavía son unos bebés – sonrío también, rodeando su cuello con mis brazos. Reímos casi a carcajadas por tales ocurrencias, dándonos leves besos en el rostro.

- Bueno, la verdad es que todavía son muy pequeños como para dejarlos por su cuenta – dice mi esposo.

- Aunque la propuesta de quedarnos aquí es tentadora – sonrío acariciando su mejilla – igual tenemos que ir a trabajar.

- Está bien – dice con desgano levantándose de mi encima – pero con una condición – dice sonriendo con picardía.

- ¿Cuál? – Pregunto sonriendo de la misma manera.

- Que nos bañemos juntos – dice cargándome en sus brazos, sintiéndome un poco avergonzado – trata de no hacer mucho ruido – dice sin  borrar esa sonrisa de su rostro – llevándome hasta el cuarto de baño que se encuentra en nuestra habitación.


*Ryutaro*

- Aish ya comenzaron esos dos – digo tratando de taparme los oídos con mi almohada, pero es imposible ignorar los sonidos provenientes del cuarto de mis padres.

Así que rápidamente salgo de mi cuarto, bajando rápidamente hasta el primer piso encontrándome con la persona más despreciable del mundo, con esa sonrisa de idiota que siempre lleva en su rostro.

- ¿Por qué tienes esa cara? ¿Acaso viste un monstruo?

- Y uno muy feo – digo haciéndome a un lado para alejarme de él e ir hasta la cocina, ahora viendo a mi hermano con su novio tan acaramelados como siempre ¿Es que no les preocupa que nuestros padres los vean así?

- Ya dejen de hacer eso – digo con fastidio.

- ¿Hacer qué? – Pregunta mi hermano inocentemente, dándole otra cucharadita de cereal al bobo de su novio.

- Ser tan cursis – digo con repulsión - además nuestros padres podrían verlos.

- ¿Y qué pasa? No creo que se vayan a molestar por que estemos saliendo – dice Yuya, tomando la mano de mi hermano.

- Aish – suspiro molesto.

- En vez de estar criticando las relaciones ajenas deberías de ponerte tu uniforme – dice el violador, recibiendo una mirada asesina de mí parte.

- Eso es cierto Ryu-chan, ya pronto tenemos que ir a la escuela – dice mi hermano que ya está perfectamente vestido con su uniforme.

- Pero… - Suspiro nuevamente y sin decir más me voy directamente a mi cuarto, rezando porque ya mis padres hayan terminado su “labor” de cada mañana.


*Okura Tadayoshi*

- Gracias por traerme mi amor, pero no deberías hacerlo – dice mi adorable esposo mientras lo dejo al frente de la agencia de publicidad en la que trabaja.

- ¿Por qué no? Si me queda de camino al trabajo.

- Porque podrías llegar tarde y no quiero que te regañen o algo.

- Te preocupas demasiado – digo besando su frente – voy justo a tiempo.

- Está bien – sonríe, tomándome de ambas manos, poniéndose un poco de puntitas y dándome un pequeño beso en los labios - ¿Quieres que después del trabajo vayamos a algún lado?

- ¿Me estás proponiendo una cita? – Sonrío alegre, mientras que él asiente con la misma alegría, con su rostro sonrojado.

- Sí, quiero que vayamos a cenar a un lugar bonito y luego a dar un paseo.

- Entonces saldremos esta noche – sonrío besando su frente.

- Ya debes de irte o llegarás tarde – dice dándome un fuerte abrazo.

- Está bien – digo correspondiendo a su abrazo – nos vemos en la noche – digo dándole otro dulce beso en los labios.

- Que tengas un lindo día – dice al separarnos.

- Lo mismo – sonrío acariciando su rostro.

- Te amo – dice con un hermoso sonrojo en sus mejillas.

- Yo también te amo – digo dándole un último beso antes de subirme en la motocicleta, esperando a que entre a su lugar de trabajo, para luego finalmente seguir mi camino hacia el mío.


*Ryutaro*

- Ustedes dos son muy molestos – digo viendo al par de bobos enamorados dándose besitos de vez en cuando mientras caminan ¿Es que no se cansan?

- Entonces no nos veas – dice Yuri volviendo a besar a su novio.

- Si pudiera caminar con los ojos cerrados claro que con gusto lo haría.

-  Entonces ve adelante – dice deteniéndose junto con el bobo de su novio, esperando a que yo me adelantara, seguido por el violador de menores.

- ¿Por qué estás tan molesto? – Pregunta haciéndome rabiar más.

- Eso a ti no te importa – digo caminando más rápido. Solo quiero llegar a casa y encerrarme en mi habitación.


*Kota*

- ¿Por qué está así? – Pregunto preocupado, viendo como Ryutaro se aleja cada vez más de nosotros.

- Debe ser porque Yuto dijo que no podía salir con él hoy – dice Yuri tranquilamente – es tan necio.

- ¿Acaso le gusta? – Pregunta mi hermano, haciéndome sentir un poco tenso.

- No es eso, es solo que pienso que Ryutaro trata de huir de algo o quizás de alguien.

- ¿Pero de quién va a querer huir?

- Estoy pensando en tonterías – sonríe – pero trataré de hablar nuevamente con él.

- No te preocupes tanto, a lo mejor y no es algo grave.

- Tienes razón mi amor, quizás estoy exagerando un poco.

- Él es así de raro siempre, no sé qué les sorprende – digo apresurando mi paso, queriendo en lo profundo estar cerca de Ryutaro.


*Ryutaro*

- Ryutaro ¿qué es lo que te pasa? – Pregunta mi hermano mirándome con preocupación, entrando a la habitación.

- ¿Qué haces aquí?

- Te recuerdo que ésta también es mi habitación.

- Pensé que te habías mudado a la de tu novio.

- No me cambies el tema – dice haciendo puchero - ¿qué te pasa?

- No me pasa nada.

- ¿Cómo qué no? Estás muy raro desde que volvimos de Okinawa.

- Ya te he dicho que no ha pasado nada – digo ya fastidiado, de tan solo pensar en que ese flacuchento violador de menores me ha besado me dan escalofríos - ¿Además por qué lo preguntas?

- Pues porque soy tu hermano y estoy preocupado por ti – dice mirándome serio – además no me parece bien que quieras todo el tiempo estar en casa de Yuto.

- Pero es nuestro amigo, no veo nada de malo en querer pasar el tiempo con él.

- Lo sé, pero recuerda que tiene novio y él es muy celoso.

- Pero si no hacemos nada malo.

- Pues sea como sea, ya sabes que a Ryosuke se le da por inventarse dramas – suspira – Dime la verdad ¿Te gusta Yuto?

- ¡Por supuesto que no!

- ¿Entonces?

- No es de tu incumbencia.

- Papá está preocupado también.

- Dile que no me pasa nada.

- Definitivamente es imposible hablar contigo.

- ¿Entonces por qué no me dejas en paz?

- Porque eres mi hermano y te quiero.

- Si me quieres tanto entonces déjame solo.

- Ryu…

- ¿Y sabes una cosa más? Les diré a nuestros padres lo de tu relación con Yuya.

- ¿Me estás amenazando?

- No, solo que ya es tiempo de que ellos lo sepan – digo enfadado – así que vete de mi habitación.

- Está bien, me iré – dice también molesto – pero ni creas que con eso vas a hacer que nos separemos – dice finalmente saliendo de mi habitación. Suspiro profundamente antes de acostarme sobre mi cama, pensando en lo que acababa de decir, ¿estará bien decirles eso?


*Okura Tadayoshi*

Puedo ver desde lejos a mi amado esposo, esperándome en la esquina de siempre; con su cuerpo temblando un poco por causa del frío. Ya se acerca el invierno y como es costumbre se le ha olvidado traer su abrigo. Camino un poco más rápido, tratando de que no pueda verme entre la multitud de gente que camina a mi alrededor. Llegando finalmente a él, rodeándolo en un cálido abrazo.

- ¡Yoshi! – Dice exaltado - ¡Me asustaste!

- Lo siento – digo abrazándolo con más fuerza, sintiendo su cuerpo helado – pensé que sería romántico llegar de sorpresa.

- Es muy romántico, pero no lo vuelvas a hacer – sonríe - ¿Cómo te fue en el banco? – Pregunta volteando a verme, con esa sonrisa que me enamora cada día más.

- Bien, lo de siempre – suspiro – entregar dinero, recibir dinero, la gente quejándose por cualquier cosa – digo apegándome más a él – pero definitivamente este es mi momento favorito de cada día – digo quitándome el abrigo para ponérselo a él, seguido de un dulce y fugaz beso en los labios.

- Mi amor, te enfermarás – dice preocupado, haciendo puchero.

- Estaré bien – sonrío, tomando su mano.

- Estás calentito – dice alegremente, tomando la mía con fuerza.

- ¿Y cómo te fue a ti? – Pregunto mientras comenzamos a caminar.

- Hoy el día estuvo muy ajetreado, como se acerca la navidad es todo un caos ahora.

- Me imagino, en el banco también será igual dentro de unos días.

- Estoy agotado – dice recostando un poco su cabeza en mi hombro.

- Yo también lo estoy – sonrío – en ese caso será mejor ir a casa.

- Lamento que no podamos tener nuestra cita.

- No te preocupes, el estar contigo en la cama arropados hasta el cuello se me hace una cita maravillosa.

- A mí también me gusta.

- Entonces vamos a casa, cenamos, nos tomamos un baño caliente y luego si a la cama.

- A dormir.

- Sí, claro, a dormir.

- Bueno, unas cuantas caricias no estarían de más – sonríe pervertidamente aunque en su rostro es bastante notable su cansancio.

- Solo será un poco, también me encuentro muy cansado como para eso.

- Si nos quedamos dormidos en pleno acto, pues ésta vez no habrá castigo.

- Eso suena alentador – reímos por tan absurda conversación que tenemos.

- Vamos por mi motocicleta al parqueadero, lo dejé ahí pensando que sí íbamos a salir.

- En verdad lo siento… - Dice apenado.

- Ya te dije que no te preocuparas, así sea haciendo nada, si estás a mi lado todo es fantástico – sonrío ampliamente, sosteniendo con más fuerza su mano. Yasu es lo que más amo en mi vida.


*Ryutaro*

Respiro profundo, esperando pacientemente en la sala de estar la llegada de los jefes de la familia, mis padres. Sé que quizás pueda dañar la relación de mi hermano y el bobo de su novio, pero supongo que es lo mejor, no está bien que nuestros padres estén al margen de la situación y me parece correcto que se enteren de lo que sucede con ese par de idiotas enamorados, puede que no se lo tomen a bien, pero sin duda es lo mejor.

Dirijo mi mirada hacia las escaleras, en donde están mi hermano y hermanastros sentados, expectantes a lo que sucederá cuando nuestros padres crucen la puerta de entrada. Tal vez no lo aparenten, pero puedo notar algo de preocupación y de angustia en sus rostros. No pienso que nuestros padres sean unos tiranos, pero quizás las cosas cambien demasiado de ahora en adelante para todos.

- ¡Estamos en casa! – Dicen ambos al entrar por la puerta, mirándome extrañados de verme ahí sentado.

- Hijo ¿nos estabas esperando? – Pregunta mi padre entrando a la sala junto con papá Yoshi.

- Si – suspiro – tomen asiento – digo viendo como ellos se sientan en el sofá, mientras que yo lo hago en el sillón que queda al frente de éste - quiero comentarles sobre algo sumamente importante y que creo que ustedes deberían saber.

- ¿Pasa algo en la escuela? – Pregunta papá Yoshi.

- No, en la escuela voy bien.

- ¿Entonces qué sucede? – Dice mi papá mirándome preocupado.

- Si Ryu-chan, dinos que es eso tan importante – dice papá Yoshi mirándome con la misma expresión. Trago algo de saliva al verlos tan angustiados, quizás esto les llegue a afectar más de lo que pienso.

- Es sobre Yuri y Yuya, ellos…

- ¡No me digas que han terminado!

- Sé que… ¡Esperen! ¿Qué?

- Y tan bonita pareja que hacían – dice papá entristecido.

- ¿De qué están hablando? – Pregunto mirándolos sin entender nada.

- ¿No nos estás diciendo que han terminado? – Pregunta papá Yoshi.

- ¡No! – Exclamo todavía atónito por la reacción tan inesperada de ambos - ¿ustedes lo sabían?
- Claro que lo sabíamos ¿acaso pensaron que no nos íbamos a dar cuenta? – Dice mi papá con un rostro lleno de total alegría.

- Se le nota demasiado a ese par de tortolitos – dice papá Yoshi sonriendo también.

- ¿En verdad les parece bien? – Pregunta mi hermano entrando a la sala junto a su novio y el violador de menores.

- ¿Y están de acuerdo? – Pregunta ahora el bobo de su novio.

- No podemos estar más felices – dice mi papá levantándose junto a papá Yoshi, abrazando ambos a la feliz pareja.

- Pensé que no les agradaría la noticia – dice mi hermano nerviosamente.

- ¿Por qué no nos iba a gustar? Si ambos hacen una pareja divina.

- Además es bonito saber que todo queda entre familia – dice papá Yoshi alegremente.

- Sería lindo que Ryu y Kota también se juntaran – dice mi papá con ilusión, haciéndome sentir un escalofrío por dentro.

- Eso no va a pasar – digo seriamente, mientras veo sonreír al violador de menores ¿Por qué ésta familia no puede ser normal? 

CONTINUARÁ...